Las olas migratorias (II)
Por: Martín Valdivia Rodríguez

Hay migrantes que se quejan de que en el Perú no les den trabajo o les paguen salarios muy bajos. Dicen que cómo les van a pagar sueldo mínimo si tienen título profesional o certificados de estudios técnicos. ¿Sabrán estos
amigos venezolanos, colombianos o haitianos que en nuestro país hay millones de peruanos en las mismas o hasta peores condiciones?
Es cierto que hay una corriente xenofóbica que no se puede justificar, pero ese repudiable rechazo a los extranjeros no nació de la noche a la mañana. Es producto de una acumulación de factores, entre ellos el incremento de la delincuencia.
Si bien en los últimos años se registra una oleada migratoria, ya antes había un número inusitado de venezolanos en el país. Y entonces no había ninguna animadversión a la llegada de ciudadanos de Venezuela. Incluso, muchos peruanos solidarios les dieron trabajo y hasta posada en sus casas, pero esa bondad recibió el pago de la deshonestidad y la traición, pues les robaron y en algunos casos hasta asesinaron a quienes les tendieron la mano. Ahora bien, no pretendemos achacar todos los actos delincuenciales a extranjeros, pero el hecho es que ahora las calles son más inseguras que antes y se han incrementado los asaltos y robos, asesinatos por sicariato y otros delitos, muchas veces espantosos.
A mayor oferta laboral, se ha abaratado la mano de obra para peruanos y venezolanos por igual. Veamos las cifras. Según datos del INEI, en los primeros tres meses del año hubo 5’124,400 personas con trabajo en el país, pero la tasa de desempleo fue de %7.5. En cuanto a Lima Metropolitana, en el trimestre noviembre-diciembre 2022 – enero 2023, la tasa de desempleo se ubicó en 8,0% y se estima que 443 mil 600 personas buscaron empleo en dicho periodo de estudio.
Hay, por ejemplo, profesores o abogados que se ganan la vida trabajando de taxistas, mototaxistas o en otros empleos con remuneraciones muy bajas. Por lo tanto, ni es cierto que la xenofobia sea generalizada ni que la mayoría de empresarios esté abusando de los migrantes al sacar provecho de su desesperación para pagarles muy poco por su trabajo.
Cuando empezó la última ola migratoria, tras el error del expresidente Kuczynski, que invitó a los venezolanos a venir al Perú sin poner ninguna condición ni precisar que el ingreso de delincuentes al país está prohibido y que solo se aceptará a quienes tengan sus documentos en regla. Entonces, llegaron muchos venezolanos trabajadores, honestos y decentes, pero también ingresaron muchas malas personas, delincuentes y asesinos que transformaron el mapa del delito. Por esta y otras razones se justifica que el Gobierno tome medidas para evitar el ingreso de hampones extranjeros y expulsar a los que ya están el país. Porque ya sabemos el daño que causan las manzanas podridas. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.

