Opinión

El proyecto e idea de eliminar la Junta Nacional de Justicia (V)

Por: Iván Pedro Guevara Vásquez

La experiencia del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) fue importante no por su forma de elección y composición que habría llevado a uno de sus integrantes (consejeros en ese entonces) en el año 2018 a preguntar a una postulante a magistrado sobre cómo se prepara el ceviche de pato, sino por su carácter de organismo autónomo constitucional con capacidad para nombrar directamente a los jueces y fiscales de todos los niveles del país, en un hito trascendental para nuestro Estado nación que marcó un antes y un después en el tema de la designación de magistrados (jueces y fiscales) en el Perú.

Fue el inicio del modelo peruano de nombramiento, ratificación y destitución de jueces y fiscales por parte de un organismo técnico-jurídico, independiente de los poderes políticos (Poder Ejecutivo y Congreso de la República), mediante procesos de selección realizados a través de sendos concursos públicos de méritos compuestos por una serie de etapas.

Como todo evento histórico, las etapas y el carácter de las mismas se fueron afinando y mejorando a través del tiempo, pues en los inicios del CNM el examen escrito de conocimientos (de carácter objetivo corregido por máquinas) se promedió con la nota del examen curricular, de modo que pudieron pasar a la etapa final de la entrevista personal postulantes que habían obtenido una nota baja en el examen de conocimientos y una nota alta (o muy alta) en el examen curricular.

Tal paradoja se resolvió cuando cada etapa ya tuvo carácter eliminatorio en base a un puntaje mínimo para poder continuar con el concurso público de méritos, de modo tal que quien no aprobaba el examen escrito (objetivo) de conocimientos -porque había obtenido una nota baja-, sencillamente no podía continuar en el concurso, el cual solamente continuaba para los postulantes que habían aprobado un primer y fundamental filtro de selección en todo concurso que se precie de tal: el examen escrito de conocimientos.

En el año 2017 -un año antes que desaparezca el CNM por escándalos de corrupción- el CNM aplicó un rigurosísimo examen de conocimientos para postulantes a jueces supremos titulares -entre los cuales estuvo mi persona- dividido en dos: un primer examen objetivo de conocimientos con peso de 80% y un segundo examen de desarrollo conceptual con peso de 20%.

Pero había un problema de origen para el CNM: Sus miembros (consejeros) no habían sido elegidos por concurso público de méritos.

(*) Miembro suplente de la Junta Nacional de Justicia.

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