
El mundo occidental se caracteriza por la trascendencia de la cultura griega a través de los “hombres libres”; dentro de ellos estaban los sabios, filósofos, que dirigían la “polis”. Estaban también los ciudadanos de la polis, quienes debatían y expresaban libremente sus ideas políticas para contribuir con el bien común; los guerreros, aquellos defensores socráticos de la polis, que vivían para el honor del cumplimiento de su deber, que era dar la vida por su patria. También estaban los comerciantes como elementos indispensables para generar riqueza y calidad de vida, así como los artesanos y los campesinos que proveían el alimento que todos necesitaban.
Desde hace unos años, Juan Carlos Liendo ha atravesado un proceso de conversión… de guerrero se ha transformado en “un ciudadano de la polis”, una persona que expresa, debate, delibera y transmite sus ideas como hombre libre con la finalidad de contribuir al bien común. Esa misma vocación de servicio encuentra un eco en la historia reciente del país.
El 30 de noviembre se cumplieron 66 años de la creación del Servicio de Inteligencia del Ejército. Junto a la Dirección de Inteligencia, la Escuela de Inteligencia y todos los órganos dependientes, formaron el Sistema de Inteligencia del Ejército; su evolución se proyectaría luego hacia la creación del Sistema de Inteligencia Nacional (SINA), formado por la misma generación de oficiales del Ejército que impregnaron en cada uno de los hombres y mujeres que lo integran la mística, los principios y valores de la lucha silenciosa.
Trabajar, combatir, compartir esfuerzos, construir amistades y mantener esperanzas durante toda una vida con hombres y mujeres unidos por el valor del silencio y el secreto de los altos intereses de la patria es todo un honor y privilegio casi indescriptible.
La labor desarrollada en todos estos años, aun a costa de la entrega de la vida, de sufrir injusta prisión, de soportar campañas de desprestigio inmisericorde, indiferencia y olvido, son las verdaderas condecoraciones de los verdaderos hombres y mujeres de inteligencia: “porque sólo la Patria es la única que se encuentra agradecida por el trabajo realizado a solas, sin testigos, en silencio y sin esperar recompensas”.
El esfuerzo no fue ni será en vano mientras se mantenga en las nuevas generaciones el mismo espíritu, entrega y compromiso de los caballeros y damas del silencio, dispuestos a dar su vida por los intereses permanentes de la Nación. Para todos ellos, un gran y fuerte abrazo, con el ánimo permanente en cada uno de sus corazones de la llama viva de la lucha silenciosa.
(*) Exdirector de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI).

