
En la tarde del 13 de setiembre de 1880, la goleta chilena Covadonga se encontraba en la costa de Chancay para destruir un puente ferroviario. Después de un breve bombardeo la Covadonga destruye algunas embarcaciones surtas en la bahía, pero no sucede lo mismo con un bote de recreo que se encontraba abandonado. Al tratar de elevarlo para tomarlo como presa, se produce una fuerte explosión que en pocos minutos hunde al barco chileno, muriendo su comandante Pablo de Ferrari y varios marinos de su tripulación.
El 19/2/1881 Galvarino Riveros comisionó a todos los buzos de la escuadra chilena que en el vapor Angamos vayan a inspeccionar los restos de la Covadonga, quienes en aquella fecha expresaron la posibilidad de reflotarla, pero los gastos para este trabajo eran muy altos y por eso se decidió sacar su artillería y lo que fuera de utilidad.
Se hicieron muchas inspecciones a la Covadonga de la cual ya se han rescatado valiosos elementos del naufragio, una de estas inspecciones las realizó Guillermo Wiese de Osma el conocido banquero cuyo hobby era el buceo y sus hallazgos los donó a las instituciones que hoy las conservan y exhiben. Algo similar hizo Rómulo Rubatto y sus estudios los consignó en su conocido texto “La Covadonga, Símbolo y Trofeo”
El 6 de noviembre último nuevamente se sustrae de nuestra historia para llevarlo al plano político el hundimiento de la Covadonga con un proyecto de ley declarativo basado en la probabilidad, la eventualidad y la expectativa que “declara de interés nacional la recuperación y la restauración, en tanto su estado de conservación lo permita de los restos de la goleta chilena Virgen de la Covadonga hundida por patriotas peruanos el 13/9/1880”. Pareciera que los que hicieron el dictamen no quisieron nombrar que esos “patriotas” fueron miembros de la brigada torpedera de la Marina de Guerra del Perú, que estaban bajo el mando del teniente Decio Oyague.
La Comisión de Cultura de donde proviene este desaguisado ha solicitado opiniones al Mincetur, al Gobierno Regional de Lima, al Ministerio de Cultura, a la UNESCO, Colegio de Historiadores, municipalidad de Chancay y Municipalidad de Huaral. No se entiende cuál es el motivo de solicitar opinión sobre un asunto histórico que corresponde al Perú y que la UNESCO nos brinde su opinión. Solo respondieron: la municipalidad de Huaral, que condiciona la viabilidad de la propuesta a un informe; el Mincetur les dice que ellos no son competentes y la UNESCO sugiere que se revise la convención del patrimonio cultural subacuático, de la que el Perú no es parte. El resto de las instituciones no se pronunciaron. Resulta extraño que no se le haya consultado a la Marina de Guerra, que conoce el estado del naufragio
La presidente de la Comisión de Cultura en su discurso ha dicho: “Lo que el presente dictamen propone no es tanto la recuperación de la goleta en su conjunto, cosa ya imposible, sino declarar de interés nacional la recuperación y restauración en tanto su estado de conservación lo permita… por constituir parte del patrimonio cultural subacuático…”. Si no se va a recuperar la Covadonga por lo imposible, entonces ¿el futuro será el encargado que nos designe que es lo que puede recuperarse? Además, lo que parece no saber la congresista es que de extraerse elementos del lecho marino estos dejarían de pertenecer el patrimonio cultural subacuático.
Aprobar en primera votación algo así, tan falto de técnica parlamentaria y que la mayoría de los congresistas crean que algo como eso debe convertirse en Ley demuestra el poco conocimiento que hay por la historia. Esperemos que recapaciten en la segunda votación y no aprueben este fiasco.
(*) Abogado y excongresista.

