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“Bandas de Brasil convierten la frontera en tierra de nadie”

Analista Jaime Antezana afirma que la zona es controlada por Comando Vermelho y el Primer Comando Capital (PCC)

  • Jaime Antezana señala que con los ataques contra los puestos de vigilancia en la “triple frontera” las organizaciones buscan darles un mensaje a los miembros de la Policía Nacional: “Acá mando yo y ustedes simplemente cobren su cupo”.

POR: CARLOS RIVERO MELGAR

Organizaciones criminales transnacionales dedicadas al narcotráfico y la minería ilegal tienen el control absoluto de la triple frontera (PerúColombia-Brasil), señaló, en entrevista con nuestro canal digital La Noticia Perú, el analista en seguridad Jaime Antezana, quien explicó las causas del ataque armado contra el puesto fronterizo Tierra Amarilla, en Loreto.

¿Qué opina sobre el accionar de los delincuentes que tomaron un puesto de vigilancia fronterizo en la provincia Ramón Castilla?

Ese puesto de control está en una zona bajo control absoluto del crimen organizado. Me estoy refiriendo al narcotráfico, a grupos armados, y a la minería ilegal que ha crecido espantosamente. El crecimiento de estas economías criminales junto a otras de carácter estructural, como la deforestación, el tráfico de madera, etc., han convertido estas zonas en tierra de nadie. En estas circunstancias ocurrió este asalto en Tierra Amarilla, que fue emboscada sin provocar muertes, porque el objetivo de los narcos no es producir muertes. Esta acción está dentro de la lógica que han tenido los grupos armados en los últimos años, porque ha habido la toma del puesto de vigilancia de Puerto Amelia. A la semana siguiente, en una demostración de poder regresaron al puesto de vigilancia y lo quemaron. La presencia del Estado es mínima, entonces hacen lo que quieren.

¿Se tiene identificadas a las organizaciones criminales que operan en la zona?

En Ramón Castilla, o también llamada “triple frontera”, sabemos que es el Comando Vermelho y el Primer Comando Capital (PCC), cárteles muy importantes y despiadados de Brasil, que han controlado la zona. En el ámbito del Bajo Amazonas, ha tenido dos momentos, entre 2005 y 2011 dominaban la zona dos jefes, uno, el famoso “Gallero”, asesinado el 2008 por su sicario Jair Ardela, quien toma el control de la zona y crea un grupo armado que se enfrentó a la Policía Federal Brasileña, a nuestra Policía, y asesinó a mucha gente. El objetivo era controlar todo el tráfico de las drogas que pasa por el río Amazonas rumbo a Brasil y Colombia. Su organización fue desarticulada, pero más por la influencia y la presión de la Policía Federal Brasileña para llevarlo a su territorio. Ahora estamos en una nueva era, la del Comando Vermelho, que siempre fue la mano invisible que movía la cuna de la droga, también aparece el PCC, dos cárteles que no tienen por qué pelearse, ya que en la zona hay muchísima droga.

¿Este tipo de incursiones o ataques a puestos de vigilancia se pueden repetir?

Así es, pero los narcos tampoco quieren entrarse en una guerra entre ellos ni entrar en una guerra contra las fuerzas del orden. Un escenario de narcoguerra como el de Jair Ardela genera un escenario inadecuado para el negocio. El clima de negocios no se ve favorecido con un escenario de enfrentamientos armados. Los grupos que se han armados que se han creado y que trabajan para el Comando Vermelho y el PCC y sus labores radican en dar mensajes. En el caso de Puerto Amelia, el ataque ocurrió porque los policías estaban cobrando de más. Tomaron el puesto, redujeron a los policías, y encima queman el puesto de vigilancia. En otro puesto de vigilancia, los policías querían meterse con la pareja del capo de la zona, y por ello mandaron a un grupo de hombres armados con el objetivo de dar un mensaje “acá mando yo y ustedes simplemente cobren su cupo”. Ahora el mensaje ha sido mucho más pacífico porque los dejaron enmarrocados, y esa es la demostración que el poder es del narcotráfico.

¿Ante este panorama, cree que se debe relevar a todo el personal policial y reforzar estos puestos de vigilancia?

Debe haber una política contra el narcotráfico, control de la minería (ilegal), control de la deforestación, porque, de lo contrario, el crimen organizado transnacional va a seguir teniendo el control. En el Putumayo están los ex Farc, que son mucho más agresivos, tienen armas muy sofisticadas, pero, además, tienen la experiencia de guerra, y también tienen un contrincante, que fueron los del Cártel de Sinaloa que entró en Colombia el 2018, y han ido tomando el control de la zona de frontera. Ya se han producido de tres a cuatro enfrentamientos entre estos grupos armados. No habían extendido el conflicto al lado peruano, pero ahora sí lo han hecho. Esa es una situación muy grave, porque tienes dos estructuras armadas. Los puestos de vigilancia no sirven para nada. Pones 10 policías, incluso 18 policías, no podrían enfrentarse a una columna de la disidencia de las Farc, ni tampoco a los de Sinaloa, que tienen armas muy modernas y una experiencia de choque muy fuerte.

CON ATENTADOS SOLO BUSCAN INTIMIDAR A LAS AUTORIDADES

Según Jaime Antezana, las bandas criminales del narcotráfico no buscan la desaparición del Estado, como el terrorismo. Explicó que lo que buscan es intimidar a las autoridades para que las dejen operar sin problemas. En esa línea, indicó que el atentado con explosivos contra el Ministerio Público en Trujillo solo fue un mensaje para que los dejen mover sin problemas su negocio, que es la cocaína.

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