
Camino y doy vueltas por la calle, voy a trabajar, converso con gentes, llego a mi casa a descansar, luego sufro de insomnio y no dejo de pensar en los niños palestinos de Gaza, aquellas 20 mil criaturas que han muerto producto de las bombas y asesinatos dirigidas por la insania mental del primer ministro Israelí, Benjamín Netanyahu y su ejército, o de miles de niños palestinos que han perdido sus extremidades o parte de ellas, otros que mueren literalmente de inanición, mueren de hambre, comen tierra porque no tienen comida con qué alimentarse, mientras Israel prohíbe la ayuda humanitaria internacional.
Esos chicos que han perdido la fe, la esperanza incluso de sobrevivir porque las bombas israelíes han destruido sus casas, escuelas, hospitales, o han matado a sus padres y hermanos. Familias enteras bajo los escombros de la destrucción, porque de la ciudad emergente de Gaza ya no queda ni la sombra. Luego me pregunto: ¿qué hace el mundo al ver esas desgarradoras imágenes propagadas por la televisión internacional o por las redes? ¿Qué hacen las potencias mundiales? ¿Qué hace Estados Unidos que pregona ser el mayor defensor de la democracia y los derechos humanos? ¿Qué hace la ONU? Y la respuesta es más terrible aún: nada.
En el momento en que escribo este artículo hay 60 mil palestinos inocentes muertos en territorio de Gaza, más de la mitad son niños, mujeres y ancianos. La codicia esquizofrénica del sionismo israelí ha llegado al punto de haber aprobado en el Knéset (parlamento israelí) la ilegítima anexión de los territorios de Cisjordania donde viven otros millones de palestinos.
¿Por qué la mayor parte de la humanidad permanece callada? Recién hace unos días el presidente Emmanuel Macron ha señalado que Francia va a reconocer a Palestina como estado soberano, al igual que lo hizo España, Noruega e Irlanda. Hay otros países europeos en la cola que harán lo mismo, entre ellos el Reino Unido. Sin embargo: ¿es suficiente esta declaración oficial? Evidentemente no. Se está produciendo un genocidio televisado en vivo y en directo día a día durante casi dos años, y las potencias mundiales no hacen nada por evitarlo.
El descrédito y la imagen de Israel está por los suelos, y las manifestaciones mundiales de apoyo a la causa palestina crece día a día, a pesar de la indiferencia de la mayor parte de los líderes políticos y jefes de estado.
A estas alturas creo que nadie que se jacte de ser objetivo de pensamiento puede dudar que Israel se ha convertido en un estado terrorista que practica el genocidio, la tortura y la desaparición de civiles inocentes de manera permanente. ¿Por qué la humanidad en pleno siglo XXI se ha vuelto tan indiferente? Lo que le hacen al prójimo sino defendemos su vida y sus derechos, mañana no te quejes cuando te lo hagan a ti. Es terrible la situación de los palestinos, una catástrofe casi sin precedentes en la historia moderna.
(*) Exvicepresidente del Perú.
* La Dirección periodística no se responsabiliza por los artículos firmados
