Opinión

Acción frente a la mentira comunista

Por: Francisco Diez-Canseco Távara

Lo que ocurre en nuestro país está bien claro: la caída del corrupto e ignorante pesetero de Pedro Castillo por su propia ignorancia ha generado una violenta reacciòn de los comunistas que, nacional e internacionalmente, habían tomado el Poder y avanzado en base a la mentira y el engaño en la ruta de consolidarlo con los recursos del Estado, es decir de todos los peruanos.

La concertación de argumentos, el uso de la violencia, la negativa al díálogo, los comunicados intervencionistas de AMLO, Petro y del muppet boliviano de Evo Morales y ahora la amenaza de que 30 mil aimaras rodearán Lima para forzar el cierre del Congreso, la salida de Dina Boluarte y la convocatoria de elecciones generales con Asamblea Constituyente son pruebas más que evidentes de la conjura de estos grupúsculos que representan a una minoría absolutamente desinformada y que, ante la ausencia de convocatoria, amenazan a nuestros compatriotas para que salgan a la calle a respaldarlos.

El gobierno de Dina Boluarte tiene las armas de la Constitución y la ley y el consecuente respaldo de nuestras Fuerzas Armadas y Policiales -que rechazaron el golpe de Estado del falso profesor- para repeler la asonada comunista con energía, sin dudas ni vacilaciones y con pleno respeto por los Derechos Humanos.

Pero no lo está haciendo debidamente: para separar la paja del trigo, los agitadores rojos de los manifestantes legítimos debieron tomarse medidas preventivas y las Fuerzas del Orden deben actuar con energía, legitimidad y sin cortapisas: los 30 muertos, que nos duelen en el alma, son consecuencia de la violencia comunista sin perjuicio de que los excesos policiales deben ser debidamente sancionados.

Boluarte no debe caer en la trampa de los caviares, siempre servidores obsecuentes de los terroristas y prestos a victimizarlos con el apoyo de los organismos que controlan en el sistema interamericano de Derechos Humanos y siempre viviendo de sus muy bien rentadas ongs que a su turno bancan en la cooperación internacional y los gobiernos de turno. El paraíso se les acabó con la salida de Castillo.

Pero no olvidemos que la propia Dina Boluarte viene de esa fuente y que su supuesta conversión, no a la derecha sino a la defensa de todos peruanos -aún de los engañados por los rojos-, puede tener dudas y deslices impredecibles.

Esta es la hora de la acción, no de la duda. Es la hora de confrontar las mentiras y de desnudar el fracaso del comunismo internacional, de exhibir los crímenes que siguen cometiendo y de impulsar la consolidación en nuestra Patria de una democracia con justicia social y sin corrupción, Sra. Boluarte.

(*) Presidente de Perú Nación

(*) Presidente del Consejo por la Paz

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