“Hay que mejorar la salud mental en las escuelas”
Guillermo Molinari, exviceministro de Gestión Pedagógica del Minedu, señala que también es necesario recuperar el liderazgo de los docentes

- Molinari Palomino sostiene que la familia es el primer lugar donde se van estableciendo las bases de una persona. “Esa mirada moral, ética, esos valores que se van estableciendo desde el hogar: el respeto, la responsabilidad, el compromiso (…)”, sostuvo.
POR: CARLOS RIVERO MELGAR
El exviceministro de Gestión Pedagógica del Ministerio de Educación, Guillermo Molinari Palomino, en entrevista con La Noticia al Día, en La Noticia TV (canal 27.2 de Best Cable y 203 de Cable Go), advirtió que lo ocurrido en el Liceo Naval y otras instituciones educativas debe significar el punto de partida para recuperar el liderazgo de los docentes, fortalecer el papel de los padres de familia y establecer reglas claras de convivencia escolar. Además, expresó la necesidad de recuperar la salud mental, las relaciones y la buena convivencia en las escuelas.
¿Considera que en los últimos años hubo un ablandamiento respecto a las normas y conductas en los colegios?
Este problema viene desde hace unos 15 años. Hasta la primera década del siglo se imponía la aplicación de los reglamentos en las escuelas, sobre todo en las privadas. Pero se comenzó a hablar acerca de los derechos del niño, del adolescente. Claro que tienen derechos, pero también responsabilidades y obligaciones. Si desde la primera etapa, desde casa, no comenzamos a establecer esto, no esperemos que el colegio haga milagros. El primer ambiente donde el niño desarrolla esto es el hogar. Lo que hemos venido adoleciendo es el abandono de la familia con todos los problemas que tiene en la sociedad. La pregunta es cómo educamos en valores en una escuela si no contamos con estos elementos fundamentales. La familia es el primer lugar donde se van estableciendo las bases principales, que se crean en los primeros años. Esa mirada moral, ética, esos valores que se van estableciendo desde el hogar: el respeto, la responsabilidad, el compromiso, los niveles de empatía que puede tener un estudiante o un chico. El colegio comienza a consolidar todo eso, pero no es una actuación de una persona o de un directivo, es una actuación conjunta. ¿Cómo restablecemos esta autoridad ahora? ¿Cómo restablecemos el liderazgo? Si no miramos de una manera integral el tema.
¿Tuvo que ocurrir lo del Liceo Naval para tomar acciones?
Lo del Liceo Naval fue la punta del iceberg. A partir de ese hecho empezamos a ver cómo restablecemos el liderazgo en esa escuela, cómo involucramos a todas las partes. El ajuste del currículum no solo debe ser académico, sino que es un ajuste integral en donde también se apunte a mejorar la salud mental en la escuela, a mejorar las relaciones, la buena convivencia. Sería bueno saber si se ha convocado a las asociaciones de colegios, a las asociaciones de padres de familia, a la sociedad en su conjunto.
¿Es apropiado el regreso a las expulsiones?
Cuando hacemos un planteamiento acerca del manejo de la conducta, de la disciplina en la escuela, hay que preguntarnos cuál es el enfoque que le damos. Si miramos las sanciones bajo un enfoque de castigo, no estamos ayudando a recobrar la disciplina. Pero si lo planteo dentro de un enfoque de una disciplina proactiva, entonces mi propuesta va a comenzar desde la prevención, no irá a la sanción o al castigo directamente. Según las investigaciones, cuando planteamos desde el castigo estas propuestas, lo único que las respetan son aquellos que no cometen las faltas por el temor a ser sancionados. Sin embargo, los que vienen cometiendo faltas van escalando, van retando más. Las etapas de la adolescencia y la pubertad son etapas críticas donde hay mucha rebeldía, mucho aislamiento, mucha necesidad de ser reconocido por los padres o por el grupo. Cuando se trata de ser reconocido y no eres el mejor académico, o el mejor deportista, buscas otros mecanismos para ser reconocido. Eso no ayuda mucho cuando no tenemos una propuesta seria, en la que de manera transversal todos los maestros puedan actuar en una propuesta de trabajo de buena convivencia, en una propuesta seria de una buena aplicación de un marco disciplinario en la que todos, incluso los maestros, son modelo.
En el tema de la convivencia se habla de que el profesor debe ser amigo del alumno, pero el escolar debe saber que hay una autoridad a la que se le respeta, porque si el profesor es tu amigo también le puede faltar el respeto.
Un docente es el docente, es el orientador, es el guía, es el que acompaña, es el que corrige, es el que pone las pautas y las reglas para que todos podamos aprender bien. Los maestros no somos amigos de los estudiantes, no deberíamos permitir que los estudiantes nos tuteen. Lo que necesito es que el estudiante conozca esas reglas. ¿Por qué nos cuesta tanto decir buenos días, discúlpame, perdón? Esas cosas se han perdido en la escuela. Alguien comete una falta y no pide perdón.
¿Cree que se ha malentendido o malinterpretado este concepto de ambiente amigable?
Creo que se ha distorsionado. Un ambiente de buena convivencia es aquel en el que todos nos sentamos, discutimos cuáles son las reglas que debemos guardar. En esta conversación se incluyen maestros, padres de familia, alumnos y hasta el personal administrativo de las escuelas para definir cuáles son las reglas que todos vamos a respetar para convivir de manera positiva. Una de las cosas que se ha perdido es el hecho de establecer algún tipo de reconocimientos individuales a los estudiantes. Hay una actividad, compiten todos, a todos hay que premiar. La pregunta ahí es: ¿cuál es el estímulo para aquel que se esfuerza, para aquel que se compromete, para aquel que sobresale, para que sea un modelo?
¿Es fácil restablecer la autoridad en los colegios después de 15 años viviendo así?
Se requieren restablecer cinco elementos importantes en las escuelas. Uno es que haya coherencia y liderazgo ejemplar. Y esto comienza por todos: los padres, la dirección, los maestros, la sociedad misma. El otro es la participación del gobierno democrático, donde todos participamos y todos somos conscientes de cuáles son las reglas que están en juego. Un tercero, una ética transversal a todo el currículum. Cuarto, una cultura de convivencia y resolución de conflictos. Hasta ahora no veo una resolución de conflictos en lo que viene ocurriendo en las escuelas. Vienen los involucrados, sus padres, y tomamos una decisión aplicando el reglamento. Quinto elemento: ética digital y sostenibilidad ambiental. Hay quienes se preguntan: ¿tenemos que poner cámaras en toda la escuela? Hay algunos, pues, defensores de los derechos que dicen: “No, eso es invadir la intimidad de las personas”. No, señores, acá lo que tenemos que asegurar es la seguridad para todos y si una institución toma la decisión de que todo esto ayuda a prevenir las inconductas, hay que hacerlo. El que está en contra es porque sabe que puede hacer o cometer una falta. Cuando un chico comete una falta no solo el hijo tiene que recibir la sanción, también la debería recibir el padre en familia, como responsable de su compromiso que asumió con la escuela y con la sociedad.
LOS PROFESORES HAN PERDIDO AUTORIDAD
El incumplimiento de las reglas en los colegios tiene que ver con el temor de los profesores de ser denunciados.
Lo que ha venido pasando es que se ha ido perdiendo esa aplicación adecuada del reglamento. Cuando un padre de familia matricula a su hijo, asume el compromiso de esas reglas, y al perder esa aplicación los profesores van perdiendo la autoridad en las escuelas y eso hace que algunos maestros flexibilicen su actuación frente a los alumnos para no ser acusados de alguna incompetencia o de alguna falta o de algún abuso cuando llaman la atención. Con toda la estimulación que tienen los alumnos son más espontáneos, más libres, y todo lo cuestionan y llevan ese cuestionamiento al hogar, o sea trasladan esa pérdida de autoridad al hogar.
