Opinión

El conflicto por el agua entre Ica y Huancavelica

Por: Fernando Cillóniz Benavides

Hace poco volví a Huaytará (Huancavelica), invitado por unos entrañables amigos huaytarinos, para vernos la cara y pasarla bien. Como siempre, el camino, el paisaje, el pueblo, maravilloso. Pero lo mejor de Huaytará es su gente. Alegres, cordiales, ocurrentes, fiesteros, ¡una maravilla!

Sin embargo, es imposible ir a Huaytará y no hablar de la herida de la altanería y el centralismo iqueño. Concretamente, del Proyecto Especial Tambo Ccaracocha (PETACC) y el tema del agua para las comunidades huancavelicanas, particularmente Huaytará y Castrovirreyna.

En términos generales, la política peruana es centralista y capitalina. “El país está de espaldas a la sierra y a la selva”, se expresan nuestros compatriotas de aquellas regiones. Y no les falta razón. Para muestra, el botón del PETACC.

El PETACC, aunque parezca mentira, es exclusivamente del Gobierno Regional de Ica. Y no tiene ninguna representación huancavelicana, a pesar de que tanto el río Tambo como la laguna Ccaracocha están en territorio huancavelicano.

¿Por qué el PETACC, siendo un proyecto birregional, excluye de su directorio a su par andino? Centralismo iqueño puro y duro.

¿Por qué, habiéndose promulgado la Ley de Canon Hídrico (Ley 31720), en abril de 2023, hasta la fecha no se redacta el reglamento de dicha ley? Centralismo limeño puro y duro.

Muchas comunidades huancavelicanas, sobre todo de las provincias de Huaytará y Castrovirreyna, no quieren saber nada del PETACC. Para ellas, el PETACC es una institución indolente y prepotente frente a las clamorosas necesidades (y derechos) de las comunidades huancavelicanas, de donde proviene el agua para la próspera agricultura iqueña.

En el Gobierno Regional de Ica, durante el período 2015/2018, establecimos “La Hermandad del Agua” entre Ica y Huancavelica. Juntos, promovimos la promulgación de la Ley de Canon Hídrico para financiar la construcción de reservorios y plantaciones forestales altoandinas, de donde proviene el agua de la Costa, con el 50 % del Impuesto a la Renta que pagan las empresas agroexportadoras.

¿Qué pasó? ¿Por qué se frustró la Hermandad del Agua entre Ica y Huancavelica? Pues por el centralismo iqueño puro y duro. Mi sucesor, Javier Gallegos, deshizo el acuerdo de integrar a nuestros pares huancavelicanos en el directorio del PETACC. Incluso, en su afán por desprestigiarme, a mí y a mi equipo de gobierno, paralizó los proyectos de Siembra y Cosecha de Agua. ¡Típica politiquería envidiosa, mediocre y acomplejada!

Recordemos. Fue el DIÁLOGO lo que nos llevó a ver la luz del agua para Ica. Un diálogo basado en el respeto, la equidad, la justicia y la sostenibilidad. La sostenibilidad estaba referida a la intangibilidad de los bofedales y lagunas huancavelicanas. ¡Claro que había que respetar la naturaleza altoandina! La justicia implicaba la promulgación de la Ley de Canon Hídrico, lo cual se logró. Aunque falte el bendito reglamento.

La equidad implicaba dos condiciones. (1) Compartir el PETACC entre ambas regiones, para lo cual se creó la Mancomunidad Regional Huancavelica-Ica (MANRHI). Y (2) compartir todas las aguas afianzadas. Es decir, ambas regiones nos beneficiaríamos de la disponibilidad del agua.

El conflicto por el agua entre Ica y Huancavelica es real y creciente. El problema es que ha sido creado por la altanería de unos gobernadores regionales iqueños que, gracias a Dios, desaparecerán del mapa a partir del próximo año.

(*) Exgobernador regional de Ica.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba