Opinión

¿Patria o revanchismo? Es hora de arriar las banderas ideológicas

Por: Luis Miguel Iglesias León

El reciente y bochornoso enfrentamiento entre el ministro del Interior, César Astudillo, y el senador Iber Maraví, en pleno debate sobre las facultades legislativas solicitadas por el Ejecutivo, expone con crudeza el nivel al que ha llegado la política nacional.

La oposición parece estar más enfocada en arrinconar al Gobierno que en proteger a la población, buscando recortar e impedir cualquier iniciativa orientada a frenar la alarmante inseguridad ciudadana y a preparar al país frente a la inminente amenaza del súper Niño.

Resulta paradójico que la oposición argumente que el pedido de facultades vulnera sus atribuciones. Olvidan convenientemente que hace poco enviaron al archivo decenas de proyectos de ley. Exigen que el Ejecutivo envíe sus propuestas directamente a la Cámara de Diputados, como si no supiéramos que allí les espera el mismo trámite tortuoso y obstaculizador al que someten a todo lo que proviene del Gobierno, aderezado con citaciones diarias a ministros que impiden una Gestión pública, dinámica y efectiva.

Esta no es una oposición política democrática que piense en el país o en el bienestar de sus votantes. Lo que presenciamos es un actuar movido por el revanchismo y el cálculo electoral, jugando a “agudizar las contradicciones” y bloqueando toda vía de diálogo y consenso.

Por ello, lo digo de manera enfática: es hora de arriar las banderas ideológicas, políticas y partidarias. Hoy la única bandera legítima es la de la patria y el bienestar de sus ciudadanos. Ante peligros tan graves como el crimen desbordado y los desastres naturales, no hay margen para revanchas.

Afortunadamente, el Gobierno no está de manos atadas. Ante la intransigencia, la Constitución contempla herramientas clave como los Decretos de Urgencia. Estas son normas extraordinarias con rango de ley que permiten dictar medidas económicas y financieras inmediatas en situaciones de emergencia. De acuerdo con la estructura del Congreso, estas medidas son revisadas exclusivamente por el Senado, lo que otorga un margen de acción más célere. Asimismo, el artículo 137 de nuestra Constitución faculta al Ejecutivo a declarar el Estado de Emergencia ante perturbaciones del orden interno o catástrofes. El impacto del Niño Global ya se siente con lluvias extremas en el norte y centro, sequías en el sur y decenas de incendios forestales fuera de control. ¿Vamos a esperar a que la tragedia nos destruya para reaccionar?

La presidente Fujimori hace muy bien en llamar a ponernos de pie y convocar a la unidad nacional. Como ella bien ha señalado, la patria exige levantar una sola bandera: la de la paz, la prosperidad y la seguridad de todos los peruanos.

El Ejecutivo no debe caer en las provocaciones ni en el juego de polarización al que la oposición quiere arrastrarlo. Debe gobernar con firmeza, haciendo uso responsable de sus facultades constitucionales y reorganizando con urgencia algunos ministerios para dar respuestas eficaces a la gente. Solamente así podremos superar la crisis y construir el país seguro que todos merecemos.

(*) Abogado. Con estudios de especialización en Gestión pública, Dirección y Planeamiento Estratégico.

 

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