Científicos encuentran un planeta «fénix» nacido de las cenizas de su estrella muerta
Es increíblemente raro encontrar estos planteas de "segunda generación" que solo existían en teorías, hasta ahora
Desde hace más de 15 años los científicos habían teorizado la posibilidad de que los planetas puedan tener una «segunda vida» después de la muerte de la estrella que orbitan.
Hoy, por fin se reveló por primera vez la existencia de un «planeta fénix» orbitando una estrella enana blanca.
Pese a que su nombre científico es exoplaneta, la analogía con el ave mitológica que renace de sus cenizas hizo que el público se apegue al nombre de «planeta fénix».
¿Qué es un exoplaneta?
«Los planetas de segunda generación son mundos que se forman a partir del material que una estrella expulsa al morir.» aclaró el estudiante de doctorado de la Universidad de Warwick, Jamie Williams.
La estrella en torno a la que se encontró este «planeta fénix» es una enana blanca, formada cuando una estrella como nuestro sol agota el hidrógeno en su núcleo.
Al quedarse sin material para ejecutar la fusión nuclear que mantiene su energía y que contrarresta su propio campo gravitatorio, la estrella colapsa bajo su propia gravedad.
Mientras su núcleo es aplastado, las capas externas aún conservan suficiente energía para desarrollar fusiones, lo que hace que la estrella antes amarilla pase a una fase de gigante roja.
En esta fase las capas exteriores luchan por expandirse hasta que forman un disco protoplanetario y dejan tras de sí una estrella enana blanca incandescente.
Ciertas enanas blancas absorben materiales de los planetas que aún orbitan en torno a ella, lo que nos permite investigarlas por medio de la detección de elementos como hierro y silicón.
Este es el proceso que estudiaron los científicos en la enana blanca HS 0209+0832, la cual se alimenta de los remanentes de zinc, cobre y niobium de la atmósfera del «planeta fénix» que orbita en torno a ella, alcanzando concentraciones mil veces más grandes que en nuestro sol.
«(Los planetas fénix o exoplanetas) Son increíblemente raros, y encontrar uno alrededor de una enana blanca fue totalmente inesperado. Es como encontrar un planeta que ha surgido de las cenizas de la misma estrella que orbitaba», exclamó Jamie Williams.
Nicholas Stone del Departmento de Astronomía de la Universidad de Wisconsin-Madison añadió que «es una firma química que ningún planeta ordinario de primera generación debería cargar, lo que nos dijo que este nuevo planeta era algo diferente».
Una especie de simbiosis espacial
Tras catalogar a HS 0209+0832 como un fenómeno espacial por su increíblemente alta concentración de niobium, los científicos comenzaron a teorizar sobre el origen de este metal.
El Niobium se forma principalmente por procesos propios de gigantes rojas, pero suelen convertirse en elementos más pesados a lo largo de cientos de años.
La teoría propuesta por Williams fue que ciertos materiales expulsados por la estrella moribunda colisionaron entre si, creando un planeta literalmente hecho de las cenizas de la destrucción de una estrella.
Sin embargo, este planeta teórico debería orbitar muy cerca de la enana blanca, aproximadamente al 4% de la distancia que hay entre la tierra y el sol.
Esto permitiría que el planeta formado por la explosión de la estrella provea a la enana blanca de nutrientes únicos a su disposición.
Gracias a mucha investigación y el uso de algunos de los telescopios más modernos de la historia, los científicos pudieron comprobar la presencia de un cuerpo que cumple con estas características.
«No estamos del todo seguros de lo que es, si es que no es un planeta», declaró Williams. «Un planeta es la explicación más razonable».
También se pudo calcular un tamaño estimado de este planeta que se estima ligeramente más grande que Júpiter, el planeta más grande de nuestro sistema solar.
A pesar de su gran tamaño, su cercanía a la enana blanca causa que la extrema radiación ultravioleta evapore la atmósfera del planeta.



