Opinión

Raúl Alfaro en la mansión de los héroes

Por: José Luis Gil

Hace algunos días partió prematuramente a la eternidad el Tte. Gral. PNP y excomandante general de la PNP, Raúl Enrique Alfaro Alvarado. Su muerte nos ha consternado profundamente no solo por sus tremendas cualidades profesionales, sino también por su inteligencia, su capacidad, su visión filosófica frente a la vida y por su valentía al salvar al país de la dictadura comunista. Su sensibilidad ante el sufrimiento de los demás, la humildad, su amor por la vida, su disposición para ayudar siempre y los bellos recuerdos que nos ha dejado en el alma son los que aún conmueven a muchos.

Su trayectoria profesional indudablemente lo condujo hasta la cúspide de la jerarquía policial, logrando dirigir los destinos de su amada institución; sin embargo, la vida le tenía reservados momentos complejos de la política peruana y desafíos que muy pocos han tenido que enfrentar, como es la defensa de la democracia y la defensa del país entero con una posición firme, inquebrantable y decidida. Como todos los peruanos recordamos, el 7 de diciembre de 2022, el expresidente Pedro Castillo dio un golpe de Estado y, para ello, quiso utilizar a la Policía Nacional para instrumentalizarla.

En efecto, aquella mañana, los sueños de opio del comunismo terrorista que rodeaba al ignaro presidente Castillo intentaron “ordenar” al director de la Policía, Raúl Alfaro, que este cerrara el Congreso de la República y capturara a las principales autoridades para tomar el control del Estado. Raúl Alfaro fue enfático en negarse a semejante crimen contra el país y la Constitución, procediendo luego a disponer la captura del golpista cuando este ya había dejado de ser presidente por el desafuero que le impuso el Congreso. El comando que lo acompañó actuó con lealtad.

Una anécdota curiosa fue que, cuando Pedro Castillo estaba saliendo de Palacio rumbo a la embajada de México, Raúl Alfaro me hizo una llamada telefónica y me dijo: “José, dame tu opinión sobre la situación de este momento”.

No pedía consejo ni expresaba preocupación; solo esperaba respuestas objetivas para fortalecer sus decisiones. También sé que llamó a otras dos personas para hacer la misma consulta. Luego respondí: “Está en flagrante delito; procede su captura. Lo máximo que te puede pasar es que algún día la izquierda te procese y te encarcele, pero será un honor por salvar el país”. Raúl solo dijo: “gracias”, lacónico, potente, y minutos después, en vivo y en directo, los medios de comunicación difundían imágenes de la captura de Pedro Castillo.

No quiero imaginar el momento difícil que vivió para tomar esta decisión, pero lo hizo y salvó al Perú de una dictadura comunista. Por eso, el general Raúl Enrique Alfaro Alvarado debe ser declarado Héroe de la Democracia; se debe poner su nombre a una calle principal y levantar un monumento en la Plaza de Armas de Lima.

No debemos permitir que, por pura mezquindad política, no se reconozca a quien claramente merece el reconocimiento del país. Esperamos que este gobierno se ponga a la altura de las circunstancias y que los políticos que lo acompañan le den el lugar que merece un Héroe de la Democracia. Por mientras, Raúl Alfaro Alvarado ya descansa en paz en la Mansión de los Héroes. ¡Vamos con todo!

(*) Exdirector general de Inteligencia del Mininter y ExGein

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba