
La carretera Panamericana colapsó. Los comunes denominadores de los 2,500 km. de vía costera son: congestión vehicular; atracones que se miden en kilómetros de vehículos varados; accidentes y atropellos, robos y asaltos; altos costos logísticos; contaminación ambiental; semáforos y rompemuelles; interrupciones por bloqueos, huaicos y volcaduras; vendedores ambulantes; y demás. Sin embargo, tenemos una Costa prodigiosa y una, cada vez más importante, red de puertos que se utilizan casi únicamente para exportaciones e importaciones. Muy poco se utilizan para el transporte de carga dentro del país. Léase: para cabotaje marítimo.
Por otro lado, desde junio de 2024 tenemos una norma (la Ley 32049) que fa culta a empresas navieras extranjeras, no solo nacionales, a brindar servicios de cabotaje en nuestro país. Un gran acierto de la entonces presidenta Dina Boluarte y de su primer ministro Gustavo Adrianzén. (Al César lo que es del César). Bueno, pues tenemos todo para apostar por el cabotaje marítimo, no solo para mantener la conectividad entre nuestros pueblos costeños durante el Fenómeno El Niño (FEN) que se avecina, sino para siempre.
El gran desafío es crear un mercado de carga permanente y suficiente para establecer y sostener servicios regulares de cabotaje entre los principales puertos de nuestra Costa: Paita, Salaverry, Chimbote, Chancay, Callao, Pisco, Marcona, Matarani e Ilo. ¡Soñar no cuesta nada!
No se trata de eliminar el transporte terrestre. La idea es utilizar cada medio de transporte allí donde resulte más eficiente. El transporte terrestre debe utilizarse para distancias cortas y medianas, mientras que el transporte marítimo debe utilizarse para grandes distancias y, sobre todo, para el transporte de grandes volúmenes.
Esquemáticamente, el modelo debería ser: fábrica, camión, puerto de embarque, barco, puerto de desembarque, camión, cliente. “Tenemos una costa prodigiosa y una red de puertos que se utilizan casi únicamente para exportaciones e importaciones”.
Las grandes empresas peruanas son las llamadas a propiciar y sostener el transporte marítimo en nuestro país. Me refiero a empresas de consumo masivo que transportan grandes volúmenes de carga, como Backus, Alicorp, Gloria, AJE, Lindley, Nestlé, Kimberly Clark, etc. Empresas industriales como Unacem, Cementos Pacasmayo, Aceros Arequipa, Siderperú, Ferreyros, etc. Y empresas comerciales y de distribución como supermercados, grandes cadenas comerciales, redes de farmacias, etc.
La noticia positiva es que el cabotaje marítimo ya empezó. Sé de unas pruebas piloto recientes, exitosas, entre Callao y Paita, y entre Matarani y Callao. Pilotos de unos cuantos contenedores, pero algo es algo. El siguiente paso es multiplicar el proceso hasta hacerlo masivo, rutinario y muy frecuente.
El Gobierno también está haciendo lo suyo. Recientemente, en el MTC nos reunimos para conversar al respecto: la viceministra de Transportes, Graciela Carrasco, y los presidentes de la Asociación Marítima del Perú (ASMARPE) y de la Asociación Peruana de Operadores Portuarios (ASPPOR).
Pronto, el MTC va a convocar a los gremios que agrupan a las empresas industriales y comerciales antes mencionadas para solicitar su apoyo en esta materia. Sinceramente, me parece que estamos ante un punto de inflexión, un parteaguas, respecto del transporte de carga en nuestro país.
Nuestra Costa se mantendrá totalmente interconectada, vía marítima, duran te el FEN que se avecina. Varios puentes van a colapsar. Varios huaicos van a interrumpir la carretera. Sin embargo, gracias al cabotaje marítimo, no habrá desabastecimiento de alimentos, combustible, medicamentos y demás.
Y a futuro, y para siempre, tendremos una carretera Panamericana descongestionada, fluida y segura, complementada por una red de puertos estupendos cargando y descargando miles de toneladas de todo tipo de carga. Y ¿por qué no? Pasajeros también. ¡Una maravilla!
(*) Exgobernador regional de Ica
