
Muchos dichos antiguos nos recuerdan que el conocimiento de la Historia nos puede llevar a no cometer los mismos errores que se han cometido en el pasado o en otras latitudes; por eso, a la Historia también se le conoce como maestra de vida y, pese a lo cual, también por sabiduría popular se dice que el “ser humano es el único ser vivo que tropieza con la misma piedra”.
A lo expuesto habría también que agregar que “quienes no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo”; de allí el aforismo judío de “recordar para no olvidar”.
Adicionalmente al recuerdo de los errores del pasado, se hace conveniente reproducir lo que se llamarían ejemplos virtuosos; estos sí para repetirlos y, de ser el caso, repotenciarlos.
Algo que es trascendental en nuestra patria ha sido el terrorismo homicida y destructor, que debe ser conocido por las nuevas generaciones que se van sucediendo, a fin de que sea advertido a tiempo y no lamentar sus consecuencias nefastas a destiempo y, al mismo tiempo, recordar a quienes desde el Estado y la sociedad civil lo han combatido, como fueron nuestros soldados y policías que lucharon contra el terror, al igual que las rondas campesinas, para recuperar la tranquilidad pública.
La Policía Nacional, con apoyo de las Fuerzas Armadas, tiene la obligación de mantener el orden público, así como recuperarlo en caso de afectación, para lo cual es legítimo el uso de las armas que le ha entregado la Nación, lo que no significa reprimir las manifestaciones populares sino repeler la violencia.
Por muchos años la capital de la República estaba a espaldas de la realidad subversiva y terrorista que sucedía en provincias y no despertó de su sueño hasta que en Lima hubo apagones por derribamiento de torres de alta tensión, así como los terroríficos actos de sangre, como fueron las explosiones en la calle Tarata del distrito de Miraflores y las ocurrencias, también terroristas, de Villa El Salvador.
En lo positivo, los actos de heroísmo de Juan Luis Cipriani y de Domingo Palermo, como negociadores para alguna salida pacífica de quienes fueron capturados y secuestrados por el MRTA en la residencia del embajador del Japón, son buenas acciones para recordar, como lo fue el mismo rescate a cargo de nuestras Fuerzas Armadas al mando del general EP José Williams Zapata, con el apoyo de los mineros que construyeron los túneles para ingresar a la residencia del embajador Aoki.
Penosamente, con reformas educacionales no siempre convenientes, fueron relegándose los cursos formativos como la Historia, la Educación Cívica y la Lógica para dar más importancia a los cursos de instrucción, error que felizmente se viene corrigiendo, pero al que hay que otorgarle mayor impulso en su corrección. La formación tiene que primar sobre la instrucción, y el conocimiento sobre el terrorismo ayudará a no revivirlo.
Igualmente, deben recordarse los devaneos políticos de los últimos años, con los rapidísimos cambios presidenciales y con evidentes fallas institucionales, para que nunca más se repitan.
(*) Expresidente del Consejo de Ministros
