Detección de problemas estructurales es primordial para evitar colapsos
Catedrática precisa cuándo tu vivienda requiere una revisión técnica urgente.

Ante la posibilidad de fuertes sismos, revisar las condiciones estructurales de las viviendas y conocer las características del suelo y los materiales utilizados adquiere especial importancia.
Las condiciones de cimientos en edificaciones son de los principales aspectos que los propietarios deben observar en sus viviendas y una evaluación técnica puede resultar determinante.
Para la catedrática de la Maestría de Ingeniería Civil de UCV Virtual, Dra. Yessica Verástegui, urge prestar atención a las condiciones estructurales de las casas, especialmente cuando se realizaron procesos de autoconstrucción.
En estos casos, recomendó obtener un diagnóstico que permita conocer la situación de la vivienda antes de ejecutar cualquier intervención: “Es importante concientizar a la población sobre los cimientos. Muchas viviendas son autoconstruidas y eso lleva a que sean inseguras”.
Verástegui cuestionó la idea de que reforzar determinados elementos de una vivienda garantiza por sí solo una mayor seguridad. Según explicó, cualquier trabajo de reforzamiento debe partir de una evaluación técnica.
“Hoy por hoy, muchos maestros de obras refuerzan las columnas, pero eso no garantiza seguridad. El reforzamiento se debe hacer desde las zapatas luego de una evaluación técnica”, señaló.
La señal en tu vivienda que podría indicar riesgo
La aparición de grietas representa uno de los signos que los propietarios deben tomar en cuenta. La docente explicó que estas señales pueden revelar problemas relacionados con la capacidad de la vivienda para soportar cargas.
“La primera señal de alerta son las grietas. Si una vivienda tiene grietas es un indicador de que no resistirá carga y menos un fuerte evento sísmico”, afirmó.
La revisión también debe considerar la continuidad de las columnas. Verástegui aclaró que una estructura que no mantiene esa continuidad puede presentar deformidad y, con ello, incrementar el riesgo de colapso.
Estos elementos adquieren especial relevancia al evaluar viviendas frente a un eventual sismo, debido a que permiten identificar condiciones que requieren atención técnica antes de realizar trabajos de reforzamiento o modificaciones en la construcción.
“Es trascendental usar materiales de calidad certificados. Pero también hay que tener en claro si, por ejemplo, los ladrillos usados tienen como finalidad soportar la carga o solo serán usados como relleno”, sostuvo.
La académica de UCV Virtual diferenció los muros portantes de los no portantes. Los primeros ayudan a resistir el peso del inmueble, mientras que los segundos no cumplen esa función estructural.
La elección de los materiales y su utilización, por tanto, deben responder a las características y necesidades de cada construcción, de acuerdo con la función que desempeñará cada elemento.
Cuidado con suelos fangosos y arenosos
Antes de levantar una edificación, los propietarios también deben conocer las características del terreno. La especialista recomendó realizar un estudio que permita determinar la resistencia del suelo.
“Lo recomendable es siempre hacer un estudio del suelo. Se extrae una muestra y se lleva al laboratorio para determinar la resistencia”, explicó.
Verástegui señaló que algunos terrenos fangosos presentan poca resistencia para las edificaciones. También mencionó los suelos arenosos ubicados cerca del mar, donde el agua puede alcanzar la cimentación y generar un debilitamiento de la estructura.
La catedrática también precisó que colocar piedras de gran dimensión como base no garantiza la estabilidad de una vivienda porque la cimentación necesita un tratamiento adecuado para soportar la estructura.
“La respuesta no está en usar como base piedras de gran dimensión. Debe haber un tratamiento especial para que la base resista”.
Verástegui utilizó una comparación para ahondar en las consecuencias que puede generar una base inadecuada: “Es como querer cargar nuestro peso corporal con tobillos descalcificados, lo que deriva en inclinación y, finalmente, en colapso”.
Las recomendaciones de la Dra. Yessica Verástegui ponen el foco en un aspecto fundamental para las viviendas: conocer sus condiciones antes de enfrentar un evento sísmico y buscar una evaluación técnica cuando existan señales que puedan comprometer la estructura.




