Jóvenes sin empleo formal: una oportunidad que el Perú no puede perder
Por: Rafael Velásquez Soriano

Para miles de jóvenes peruanos, terminar los estudios no significa necesariamente encontrar un empleo que les permita construir un proyecto de vida, porque muchos ingresan al mercado laboral enfrentando pocas oportunidades de contratación formal y terminan aceptando trabajos informales como única alternativa para generar ingresos. Según información del INEI, una importante proporción de los jóvenes que trabajan en el Perú lo hace en condiciones de informalidad, una realidad que limita su acceso a derechos laborales, capacitación y mejores oportunidades de crecimiento, además de dificultar que puedan construir una trayectoria profesional estable.
El problema no se explica únicamente por la falta de puestos de trabajo, ya que también existe una brecha entre las habilidades que poseen muchos jóvenes y las necesidades de las empresas, mientras que para quienes buscan su primera experiencia laboral la falta de antecedentes profesionales puede convertirse en una barrera difícil de superar. Creo que una de las prioridades debería ser fortalecer los programas de capacitación vinculados directamente con las necesidades del mercado, de manera que los jóvenes puedan adquirir conocimientos y competencias que realmente aumenten sus posibilidades de acceder a un empleo formal y desarrollar una carrera.
También sería importante facilitar que las empresas contraten a jóvenes sin experiencia, porque muchas veces se exige una trayectoria laboral que resulta difícil de conseguir precisamente cuando se está buscando la primera oportunidad, razón por la cual podrían impulsarse mecanismos que incentiven la contratación formal y la capacitación dentro de las propias empresas. A ello se suma la necesidad de acercar la educación técnica y universitaria al mundo laboral, ya que no basta con formar profesionales si esa preparación no responde a las actividades productivas que generan empleo en cada región, por lo que conocer las necesidades reales de las empresas debería ser parte fundamental de la planificación educativa.
Además, los jóvenes necesitan algo más que un puesto de trabajo para comenzar su vida laboral, porque requieren oportunidades que les permitan aprender, adquirir experiencia, mejorar sus ingresos y avanzar progresivamente dentro de una organización, de modo que la formalidad no sea vista únicamente como un requisito, sino como el inicio de una trayectoria con mayores posibilidades. Generar empleo formal para los jóvenes no depende de una sola medida, sino de articular educación, capacitación, empresas y políticas públicas que permitan convertir el talento de las nuevas generaciones en productividad y desarrollo, porque cada joven que encuentra una oportunidad también representa una posibilidad para el crecimiento del país.
El Perú no puede permitirse que una generación de jóvenes vea la informalidad como su única puerta de entrada al mercado laboral, por eso debemos crear condiciones para que estudiar, capacitarse y buscar empleo también signifique encontrar oportunidades reales para construir un futuro, porque los jóvenes sin empleo formal no son solo un problema que resolver, sino una oportunidad que el Perú no puede perder.
(*) Mg. CPC. exdecano del Colegio de Contadores Públicos de Lima
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