Opinión

El agua: el desafío que el Perú no puede seguir postergando

Por: Rafael Velásquez Soriano

Durante muchos años el Perú ha sido considerado un país privilegiado por su riqueza hídrica, pero esa percepción contrasta con la realidad de miles de familias que todavía enfrentan dificultades para acceder a un servicio continuo y de calidad, una situación que invita a preguntarnos si realmente estamos administrando bien uno de nuestros recursos más valiosos.

Según información difundida por Ipsos Perú, solo tres de cada cinco peruanos cuentan con agua todos los días de manera continua, una cifra que refleja las brechas que aún existen en el acceso a este servicio y evidencia la necesidad de convertir su gestión en una verdadera prioridad nacional.

El problema no se limita a la disponibilidad del recurso, porque también existen pérdidas en las redes de distribución, infraestructura que necesita ser modernizada y un crecimiento urbano que incrementa la demanda de agua año tras año, razón por la cual planificar con una visión de largo plazo resulta cada vez más necesario.

La respuesta no pasa únicamente por ejecutar más obras, sino por impulsar una política de Estado que garantice inversiones sostenidas en infraestructura hídrica, debido a que asegurar el acceso al agua requiere planificación, continuidad y una gestión capaz de anticiparse a los problemas antes de que se conviertan en una emergencia.

También será importante fortalecer la gestión de las empresas prestadoras de servicios, mejorar el mantenimiento de la infraestructura y acelerar la ejecución de proyectos que permitan ampliar la cobertura, ya que cada litro que se pierde por fugas representa un recurso que deja de llegar a los hogares, centros educativos, establecimientos de salud y actividades productivas.

Además, promover una cultura del uso responsable del agua resulta igual de importante que ampliar la infraestructura, porque pequeñas acciones como reparar fugas, evitar el desperdicio o utilizar este recurso de manera eficiente contribuyen a preservar un bien que cada año enfrenta mayores presiones por el crecimiento poblacional y los efectos del cambio climático.

Garantizar el acceso al agua también significa proteger la salud, fortalecer la productividad y crear mejores condiciones para el desarrollo del país, motivo por el cual las decisiones que se adopten hoy tendrán un impacto directo en la calidad de vida de las próximas generaciones.

El Perú posee una enorme riqueza hídrica, pero administrarla con responsabilidad será la diferencia entre aprovechar esa ventaja o enfrentar problemas cada vez mayores, porque ha llegado el momento de comprender que el agua es el desafío que el Perú no puede seguir postergando.

(*) Mg. CPC y exdecano del Colegio de Contadores Públicos de Lima

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