Opinión

Fortalecimiento democrático y la necesidad de partidos sólidos

Por: César Sandoval Pozo

La democracia peruana no padece un déficit de elecciones, padece un déficit de partidos. Hemos confundido el pluralismo con la fragmentación y la inscripción electoral con la representación. El resultado está a la vista: 43 organizaciones con inscripción vigente hasta el 31 de diciembre de 2026, considerando que solamente pasaron la valla electoral no más de 7 partidos; volatilidad extrema, transfuguismo crónico y una ciudadanía que no se siente representada por nadie. La ciencia política es clara. Como sostenía Mainwaring, sin un sistema de partidos institucionalizado no hay consolidación democrática posible. Los partidos son los que convierten demandas sociales en políticas públicas, reclutan cuadros, forman gobiernos y, sobre todo, le dan previsibilidad al sistema. 

Cuando los partidos son vientres de alquiler, la democracia se vuelve impredecible y frágil. En ese contexto, la aparición de nuevas propuestas partidarias no debe verse como más fragmentación, sino como una oportunidad de recambio institucional, siempre que nazcan con vocación de permanencia y no como vehículos electorales. Es el caso del nuevo partido Democracia y Libertad, fundado y presidido por el Dr. César Sandoval Pozo, exministro de Transportes y Comunicaciones. Más allá de la coyuntura, su trayectoria aporta tres activos que hoy escasean en la política peruana: Experiencia de Estado y de organización: Sandoval Pozo no es un outsider improvisado. Con formación jurídica, militancia orgánica previa y paso por uno de los sectores más complejos del Ejecutivo como el MTC —entre mayo y octubre de 2025— conoce por dentro las limitaciones del aparato público, la lógica de la gestión descentralizada y la urgencia de la inversión en conectividad para el desarrollo. Ruptura con la lógica de caudillismo: Su renuncia a Alianza para el Progreso, argumentando la necesidad de deslindar de prácticas cuestionadas, marca un punto de inflexión. 

En un país donde la lealtad se confunde con complicidad, fundar un proyecto propio es un acto de diferenciación política. Democracia y Libertad no nace como una franquicia regional, nace con vocación nacional. Una tesis de centro democrático: El nombre no es casual. En un escenario polarizado entre extremos que ofrecen autoritarismo o caos, reivindicar la democracia y la libertad como binomio inseparable es una definición ideológica. Implica defensa del Estado de Derecho, economía social de mercado con rostro humano, descentralización real y lucha frontal contra la corrupción. Para que este y otros proyectos se consoliden como partidos sólidos, la agenda es técnica y urgente: a) Democracia interna real: padrón de militantes auditado, elecciones internas con voto universal —“un militante, un voto”— y escuelas de formación política. b) Programa antes que candidato: un plan de gobierno con indicadores, costos y fuentes de financiamiento, no un catálogo de promesas. c) Financiamiento transparente y territorialidad: comités provinciales activos los 365 días del año, no solo en campaña. La Ley de Partidos Políticos exige hoy más de 25 mil afiliados y comités en dos tercios de regiones, más 500 mil firmas de adherentes. 

Tiene barrera. La verdadera barrera es construir legitimidad. El Perú no necesita 10 partidos más, necesita 3 o 4 partidos fuertes, con identidad, disciplina y capacidad de gobierno. Democracia y Libertad, bajo la conducción de César Sandoval Pozo, tiene la oportunidad de no ser un partido más, sino parte de esa nueva generación de partidos que entienda que sin institucionalidad partidaria no hay gobernabilidad ni desarrollo. Fortalecer los partidos no es fortalecer a los políticos. Es fortalecer al ciudadano frente al poder. 

(*) Presidente del partido político Democracia y Libertad. 

* La Dirección periodística no se responsabiliza por los artículos firmados 

 

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