
El tema de la salud en el sector público, sea que esté a cargo del Ministerio de Salud o de EsSalud para sus asegurados, es francamente caótico. El maltrato a los pacientes y a los asegurados es inenarrable, y no hay día en los medios en que no aparezcan noticias sobre ello. Las quejas siguen en aumento sin que se haga nada todavía para solucionar las deficiencias. Las personas que se van a atender en los establecimientos de salud, desde postas médicas hasta hospitales generales y especializados, tienen que hacer larguísimas colas, permanecer en las emergencias en sillas de ruedas o camillas sin atención alguna.
La cantidad de veces que se programan citas médicas para varias semanas por delante, cuando no son meses; los recorridos en busca de algún establecimiento de salud del Estado en el que puedan hacer una radiografía o una tomografía y no se encuentren los equipos para ello, son dantescos. La inexistencia de las medicinas que se recetan se multiplica al infinito.
}El propio Sindicato Nacional Médico del Seguro Social del Perú (SINAMSSOP), en comunicado de prensa, reclama con razón por el “hacinamiento de pacientes”, “el diferimiento mayor a 4 meses en consulta externa, procedimientos, diagnósticos, cirugías y hospitalización”. Agrega que “hay inoperancia de los funcionarios e indicios de corrupción” y señala el “modus operandi de la corrupción”. En una reciente columna periodística, el expresidente de EsSalud, Fernando Barrios, detalla cifras de espanto: el crecimiento de las atenciones de salud requeridas ha aumentado vertiginosamente, mientras que los locales para la atención de los asegurados siguen sin crecer lo debido.
A ello se suma que los empleadores de los asegurados aportan un importante porcentaje de las remuneraciones para cubrir la prima del aseguramiento en EsSalud, pues nada es gratuito. En el informe de transferencia del anterior (des)gobierno al nuevo gobierno se advierte que 86 ambulancias y 480 equipos se encuentran inoperativos en la Seguridad Social. Solamente en el Callao, en hospitales que son del Estado como el Hospital Daniel A. Carrión, increíblemente, por inoperancia de sus equipos, se obliga a efectuar la esterilización manualmente.
El mismo nosocomio, al igual que los de Ventanilla y San José, están en condiciones deplorables, como lo acaba de constatar la Contraloría General de la República en un reciente informe. Como es fácil observar, las deficiencias no son médicas sino de gestión. Se recuerda, por ejemplo, que en el Ministerio de Salud las gestiones de profesionales no médicos fueron satisfactorias, como es el caso de Marino Costa y de Fernando D’Alessio (recientemente fallecido), con excepciones médicas como Luis Solari y Abel Salinas, entre algunos pocos. En EsSalud también ha sucedido algo similar, pues la gestión de presidentes no médicos como Luis Castañeda Lossio, Fernando Barrios Ipenza y Fiorella Molinelli ha sido destacable.
No hay que temer a administraciones de salud dirigidas por profesionales no médicos, pues para compras de equipos, arrendamiento de ellos, alquiler de inmuebles, edificación de postas, contratación de personal, fiscalización de la asistencia del personal, cumplimiento de horarios, adquisición de medicinas, turnos de atención y tantas otras cosas, no se necesita haber pasado ni por San Fernando ni por Cayetano Heredia, aunque sí saber muchísimo de administración, que es donde se da la mayor cantidad de fallas, errores y negligencias.
(*) Expresidente del Consejo de Ministros
