
“ La corrupción es un virus social que lo infecta todo”. Eso dijo el papa Francisco cuando visitó nuestro país, allá por el año 2018. ¡Y eso que en aquel entonces todavía no se conocían las corruptelas que aparecieron en los gobiernos de Vizcarra, Castillo, Boluarte, Jerí y demás!
Cáncer, virus, podredumbre, pus, metástasis, porquería, miasma, todo eso, y mucho más, se ha dicho de la corrupción en nuestro país. Sin embargo, el papa dijo algo que va más allá de dichas expresiones metafóricas: “La corrupción es evitable, y exige el compromiso de todos.”
En otras palabras, TODOS estamos obligados a desenmascarar a los corruptos, con nombres y apellidos. Por ello, felicitemos y agradezcamos a los valientes policías, jueces y fiscales, periodistas, y ciudadanos en general, que desenmascararon a las mafias de los “Cuellos Blancos del Puerto”, que involucraban nada menos que a las más altas autoridades del Consejo Nacional de la Magistratura, del Poder Judicial y del Congreso de la República de entonces.
Y qué decir de los que desenmascararon la corrupción en los partidos políticos, en ciertas universidades tragamonedas, en la Oficina Nacional de Procesos Electorales, en los colegios profesionales y en el periodismo chantajista. ¡Y los empresarios corruptos! Claro que desenmascarar la corrupción exige el compromiso de todos. ¿Por qué tantos ministros, gobernadores y alcaldes se quedan callados cuando congresistas corruptos los buscan para pedir favores indebidos?
¿Por qué no los desenmascaran como lo hicimos en Ica cuando fui gobernador regional en el período 2015-2018? ¿Acaso solo los congresistas de Ica eran los torcidos? ¿Por qué tanta impunidad en las instituciones públicas de todo el país?
¿Acaso solo en Ica había médicos que abandonaban los hospitales y maltrataban a los pacientes? ¿Acaso solo en Ica se vendían brevetes por lo bajo? Dinámicos del Centro hay en todo el país, ¿o no?
Ahora bien, valgan verdades, así como tenemos corrupción, y de la brava, también tenemos integridad. En efecto, tenemos muy buenos y abnegados policías, fiscales probos y eficientes, y jueces rectos e incorruptibles. Y lo mismo se puede decir de ciertos congresistas, periodistas, docentes universitarios, profesionales colegiados, empresarios, etc., quienes día a día nos dan ejemplos de integridad, civismo y patriotismo.
Sin embargo, seamos realistas. El sistema de justicia, por sí solo, no va a corregir la corrupción. ¿El Congreso? Tampoco. ¿La Contraloría y la Defensoría del Pueblo? Son un cero a la izquierda. ¿Y los partidos políticos? Menos. Muchos partidos son organizaciones criminales expertas en chantajes, cupos, coimas y todo lo demás.
Por eso, es hora de apoyar y respaldar decididamente a todos los que están confrontando y desenmascarando a las mafias.
La corrupción no es un problema más, la corrupción es la madre del cordero. Todo lo demás viene por añadidura: la inseguridad ciudadana, el caos urbano y vehicular, la falta de agua potable y la basura, el tráfico de tierras, el financiamiento de ciertos partidos políticos, la burocracia inoperante, el aumento desmedido del gasto público, el narcotráfico, la minería y tala ilegal, las colas interminables en los hospitales del Estado, la crisis en el Magisterio, la crisis en los clubes de fútbol profesional. Todo se origina a partir de la corrupción.
Indignación total, muchas críticas, pocas propuestas, mínimos compromisos, esa es la sensación que me deja el momento actual. Veremos cómo nos va con el nuevo gobierno.
(*) Exgobernador regional de Ica
