Opinión

Agroexportaciones primer semestre 2026… a ritmo de récord

Por: Fernando Cillóniz Benavides

Nuestra agricultura exportadora sigue embalada. El 1er. semestre que acaba de transcurrir fue de récord. Más aún, cada mes fue de récord. Enero fue el enero más agroexportador de nuestra historia. Febrero también. Y lo mismo pasó con marzo, abril, mayo y junio. Consecuentemente, el semestre también fue de récord: US$ 5,700 millones.

US$ 450 millones más que el 1er. semestre 2025. Y ahora entramos al 2do. semestre, cuando, como se sabe, las agroexportaciones crecen aún más, porque entramos a los meses pico de cosecha de arándanos, espárragos, café, cacao, uvas de mesa, entre otros.

Es verdad, el Fenómeno de El Niño (FEN) nos va a pasar factura a finales de año y principios del próximo, sobre todo en la Costa Norte. Ojalá no. Pero más nos vale prepararnos para un FEN extraordinariamente fuerte, tal como ha sido pronosticado por diversas instituciones especializadas. Tan fuerte será, que algunos lo han bautizado como FEN Gotzilla. Es decir, un FEN de terror.

Ahora bien, según experiencias pasadas, el FEN afecta más la infraestructura urbana y de transporte que la agricultura. Ojo, no estoy diciendo que no afecta a la agricultura. Los campos inundados se pierden por completo, no tanto por las lluvias, sino por falta de drenes. En ese sentido, los campos que cuentan con sistemas de drenaje suelen capear mejor el temporal.

Por otro lado, los inviernos calientes, como el que estamos viviendo, afectan la floración de mangos, arándanos, paltas y demás. Y, por ende, la producción. La mandarina no pinta. La uva se adelanta y no agarra tamaño. Las frutas se pudren si les llueve cuando están maduras. Y así.

Pero, en términos generales, más sufren las viviendas y las carreteras que la agricultura. Los huaicos caen embalados y arrasan con todo lo que encuentran en su camino: piedras, palos, bicicletas, carros, camiones, viviendas, enseres, plantas, animales y, por supuesto, gente. Las viviendas inundadas son una catástrofe humanitaria. Los niños, los enfermos y los ancianos sufren a morir.

Las carreteras se interrumpen y los puentes colapsan. Ante ello, el transporte terrestre queda inoperativo. Y aparece el desabastecimiento de productos básicos: alimentos, medicinas, combustible, etc. ¡Un desastre!

Por eso, insisto en implementar, en el acto, el cabotaje marítimo. Léase, transporte de carga y pasajeros por mar, entre puertos costeros dentro de nuestro país. Los puertos, las navieras y sus barcos están disponibles. Sólo es cuestión de definir detalles menores y listo. ¡Habemus cabotaje marítimo!

El hecho es que, pasado un FEN extremo como el que se avecina, todo termina embarrado, destrozado, pestilente, plagado de zancudos y mosquitos. El temible dengue reaparece, así como todo tipo de enfermedades de la piel, enfermedades diarreicas y demás. Todo es desolación y muerte. ¡Tragedia total! Por eso insisto, más sufren las personas que las plantas.

Espero, sinceramente, que el segundo semestre 2026 no sea tan devastador como se anuncia. Por lo pronto, si tuviéramos disponible un buen sistema de cabotaje marítimo, el daño sería mucho menor.

Y en cuanto a nuestra agricultura, sobre todo la exportadora, confío en que sabremos capear el temporal.

*Exgobernador regional de Ica

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