
Una comisión internacional de investigación de las Naciones Unidas ha afirmado rotundamente haber encontrado pruebas de que niños palestinos fueron deliberadamente atacados y asesinados por las fuerzas de seguridad israelíes. Según el informe, este elemento es clave para establecer la entraña genocida de destruir no solo a la población palestina de Gaza, sino también su continuidad biológica y su futuro.
El informe es estremecedor: el 30% de las personas asesinadas en Gaza son niños. No se puede considerar esto como “daños colaterales”; no son una consecuencia inevitable de “la guerra”, no son números perdidos en una estadística. El informe de Naciones Unidas ha comprobado, basándose en peritajes forenses, que fueron aniquilados niños con una única bala en la cabeza o en el pecho, compatible con disparos selectivos de precisión. No son disparos al azar, sino niños convertidos en objetivo criminal de las fuerzas sionistas de Israel.
Entonces, ¿por qué Israel es intocable para la mayor parte de las potencias mundiales? ¿Cuál es la regla mundial que permite condenar a uno sí y al otro no? Para mayor abundancia, está la confesión de la periodista estadounidense Abby Martin, quien regresó de Israel (Palestina ocupada) y lo comparó directamente con Berlín en 1932, es decir, con la Alemania nazi. Dijo: “Sentí un asco total; en solo unos pasos me preguntaban si era árabe. Cuando dije que era estadounidense, empezaron a hablar abiertamente del odio que siente gran parte de Israel por los palestinos”. Luego afirmó que presenció mítines pidiendo expulsar a los refugiados palestinos a campos de concentración e incluso con esterilizaciones forzadas. “Nos dijeron que Israel era un refugio seguro para las víctimas del Holocausto, pero en verdad es un etnoestado construido sobre la supremacía y el odio”.
Testimonio valiente de una periodista que vio la sociedad israelí por dentro, en su mayoría llena de descarado racismo, desprecio por aquel que no profesa su religión y con una cultura de superioridad que justifica el genocidio en Gaza y el asesinato de más de 21 mil niños de manera selectiva.
La ONU, hace unos días, ha acusado al Estado de Israel de genocidio: haber asesinado a 21,200 niños en Gaza, además de más de 60 mil infantes heridos de gravedad producto del ataque a mansalva del ejército sionista desde 2023. Un informe pericial documentado detalla las torturas, la violencia sexual y los ataques deliberados de las fuerzas militares israelíes contra menores de edad. Un reporte publicado por la ONU informa que, hace pocos días, Israel atacó deliberadamente a niños y a la infraestructura civil destinada a preservar y proteger la vida de criaturas, tanto en el campo como en centros de concentración. Infanticidio salvaje.
Para agregarle más sadismo, el primer ministro israelí, Netanyahu, señaló: “Hemos roto la barrera del miedo, nos dijeron que no podíamos atacar a Irán e hicimos muchas operaciones del Mossad en Irán; yo las autoricé. Usamos nuestros pilotos para bombardearlos, los atacamos primero. Como se dice en hebreo: levántate y mátalos primero”.
El mundo, si no detiene a estos sinvergüenzas genocidas, será cómplice de estos crímenes contra la humanidad.
(*) Exvicepresidente del Perú.

