
Después de las nefastas elecciones del 2021 en el que se eligió con fraude a un analfabeto funcional como Pedro Castillo, debe quedar claro que nada pasa por casualidad y que todo, pero absolutamente todo, tiene que ver con una estrategia general de todo el espectro de la izquierda para capturar el poder del país. Algunos podrán decir que somos “exagerados” o que nos hemos quedado en la “época del terrorismo”, pero no, no exageramos, los hechos demuestran que estamos repitiendo el mismo libreto impuesto por Sendero Luminoso, que ya nos “regaló” en “sombrero luminoso 1” (Pedro Castillo), el “sombrero luminoso 2.0” (Roberto Sánchez) y de “yapa”, el “marihuanero luminoso” Antauro Humala, un pervertido político que enajena toda la poca tradición democrática que tiene el país.
Nos reafirmamos con absoluta convicción y conocimiento documentado que Sendero Luminoso está detrás de los nuevos “ensombrerados” y que la estrategia general de “guerra revolucionaria” comunista (que contiene la subversión como método general, y el terrorismo como método específico para capturar el poder) se viene desenvolviendo con “éxito” hasta el momento. No es casualidad que haya una grave controversia creada por el fraude para poner al país nuevamente en la encrucijada final de “derecha-izquierda” (Keiko-Roberto Sánchez o Keiko-Nieto), “sacando” del juego al tenaz Rafael López Aliaga, quien sería el mas perjudicado con votos en estas elecciones.
Los incautos de la izquierda militante (que no tienen experiencia armada), los caviares, los oportunistas (como Antauro Humala), así como los tibios e ignorantes, son los que hoy, nuevamente, tienen “sueños húmedos” con el retorno del proyecto socialista que abortó por las raterías y el golpe de Estado de Pedro Castillo, sin ser conscientes que más temprano que tarde serán “engullidos” por la brutalidad del “social-comunismo” que se viene si dejamos que ganen las elecciones.
Debemos hacer recordar al ciudadano que solo existen tres circunstancias por las que un “social-comunista” llega al poder: Por la violencia criminal terrorista (conocida por estos como guerra militar), por la violencia política (agudizando las contradicciones sociales para derrocar el poder de turno) o con elecciones en las urnas. Las tres situaciones no son exclusivas ni excluyentes, al contrario, son dinámicas y, si no funciona una de ellas, como el terrorismo en el que fueron derrotados en 1992, ponen en práctica la violencia política (como las marchas después de la caída de Pedro Castillo), o, ponen en marcha el plan fraudista para “ganar” las elecciones con márgenes “mínimos” (como en 2021 y 2026).
Sin duda alguna, ni la derecha ni la mayoría de los peruanos aprendimos las lecciones que nos dejó la derrota militar a Sendero Luminoso y el MRTA en la década de los 90, ni de las advertencias que hicimos en el 2021 respecto al retorno del “social-comunismo” al escenario nacional. Hoy repetimos la historia, en el que si bien es cierto no son los mismos actores y las circunstancias y escenarios son diferentes, también lo es el hecho que la estrategia para capturar el poder del Estado, no ha variado.
Hoy no se trata de preferencias, simpatías o antipatías, hoy se trata de salvar al país de las garras del “social-comunismo-progre-caviar” y debemos nuclear todas las fuerzas hacia la derecha, sin importar si es la persona que esperábamos o no. No podemos amar mas a nuestros ímpetus o preferencias que al país. La ciudadanía necesita esperanzas, sueños de progreso, no les quitemos ese derecho. Vamos con todo.
(*) Exdirector general de Inteligencia del Ministerio del Interior y exGEIN
