
Reza el dicho: “recordar es volver a vivir”. Claramente es cierto. Es por eso que en estos tiempos de frenesí electoral desmedido, es cuando recordamos el pasado en el que peruanos ilustres de diversas posiciones ideológicas y políticas, parecían mas dedicados a conquistar espíritus, conciencias y adeptos, que ganar las elecciones a cualquier costo. La palabra bien dicha y el discurso político lleno de sueños para el país ponía a los votantes en las urnas con ilusiones y no como hoy, que van a votar con el hígado en la mano, con temor y hasta con indignación.
El problema finalmente no es cómo vayan a votar, sino que los resultados suelen ser nefastos, peligrosos y hasta criminales. La historia reciente así lo demuestra.
Quienes frisamos los 50 o 60 años de edad, o más, aún tenemos el recuerdo de aquellas campañas multitudinarias que convocaba el ex presidente Fernando Belaunde Terry, Víctor Raúl Haya de la Torre, Javier Bedoya Reyes, Alan García Pérez, incluso de la izquierda como Javier Diez Canseco, Henry Pease y otros, quienes tenía una doctrina definida (aprista, socialcristiana, liberal reformista, etc.) eran asiduos lectores, cultos, escritores y mejores contrincantes en el ardiente debate sobre sus puntos programáticos. Los personajes construían narrativas cargadas de ilusión para el país, no solo slogans mal hechos y hasta insultantes como los de este tiempo.
La razón de esta dicotomía de forma (Conquistar espíritus o ganar elecciones) y no de fondo (todos quieren el poder del Estado) es porque en aquellos tiempos había partidos políticos vivos, con cuadros formados (APRA, PPC, Acción Popular, izquierda orgánica), tenían escuelas políticas internas y los líderes hablaban con militantes que sí entendían las ideas.
Lamentablemente, pocos partidos como el APRA, Fuerza Popular y Renovación Popular se construyen (o reconstruyen) y esperamos que con el tiempo se entienda la necesidad de transmitir ideas más que construir “trampolines” hacia el poder. La conquista de espíritus valientes y luchadores por el futuro del país está en marcha, en especial con los partidos de derecha.
Respecto de la izquierda, ésta también ha perdido el encanto del discurso que los llevó a tener prominentes líderes como Barrantes Lingan, Javier Diez Canseco y otros, para tener sujetos en ese lado del espectro político que se “disfrazan” de políticos, de “campesinos”, de “ingenieros”, de “paisanos”, sin serlo, o, lo que es peor, otros que se disfrazan de ser de izquierda para no parecerse a los progresistas (caviares) o viceversa, ser caviares y parecer de derecha. La estrategia del engaño obviamente no es para conquistar espíritus, sino, para lograr el poder del Estado a toda costa, aunque tengan que aliarse con sus mas “horrendos” enemigos para lograr su objetivo: “solo el poder, el resto es ilusión” reza una máxima leninista.
Es terrible tener que apelar al estado de ánimo de los ciudadanos y esperar que tome la decisión correcta este 12 de abril al elegir presidente, senadores y diputados. Es terrible saber que la manipulación de la “encuestatitis” traiga a palacio a un advenedizo, un delincuente o una persona que no está en sus cabales, ya sea por espíritu o por edad. Lo único que queda es apelar a que quienes ya decidieron su voto sean la mayoría para iniciar una nueva y mejor etapa para el país. La inseguridad que nos carcome necesita una opción coherente, pragmática, inteligente y enérgica para tener el Perú que todos queremos. Exitos!
(*) Exdirector general de Inteligencia del Ministerio del Interior y exGEIN
