
En el Perú, el fenómeno criminal transnacional aliado con delincuentes peruanos ha desatado una ola de violencia incontrolable, parecida y más grave que la violencia desatada por el terrorismo de Sendero Luminoso y del MRTA en la década del 80. No olvidemos que ambas (SL-MRTA) le declararon la “guerra” al Estado peruano (FF. AA. y PNP), asesinando selectivamente a sus miembros, así como a las autoridades y líderes políticos; pero en la actualidad, este fenómeno criminal le ha “declarado la guerra” a todos los peruanos, entre ellos niños, jóvenes, ancianos, trabajadores, emprendedores, empresarios, autoridades, miembros de la PNP, FF. AA., entre otros.
Por otro lado, la campaña electoral en marcha para elegir presidente este 12 de abril se ha vuelto compleja, confusa y llena de desánimo. El solo hecho de que haya más de 30 candidatos presidenciales, los líos en el lado derecho, pero también las “estrategias” que utiliza la izquierda (la marxista-leninista, la marxista-leninista-maoísta y la progresía) para intentar —nuevamente, como con Pedro Castillo— tomar el poder del Estado. Como es obvio, no pretenden alternancia alguna, solo tomar el poder y quedarse para siempre (parafraseando a Vladimir Cerrón y al condenado por terrorismo Guillermo Bermejo).
La derecha ofrece obras, cambios de estructuras, inversión, alianzas estratégicas con otros países y negocios que lleven prosperidad al país, cada uno con sus matices y sus puyas; sin embargo, esta izquierda ofrece “cambio de constitución”, cambio de sistema, una vida llena de “felicidad” que surge de la “redistribución” de la riqueza. Claro, de la riqueza que generamos todos los que trabajamos, para que los que no trabajan, como ellos, la distribuyan a su manera. Por eso tenemos tantos presidentes progres o de izquierda presos, porque con ese cuento se llenaron los bolsillos.
Ahora, esta misma izquierda pretende vender aparentemente “diversos productos” políticos, y para eso nos pone a los López Chau, a los Jorge Nieto, “impulsa” a Grozzo (cuyas mentiras ya lo desinflaron), a Roberto Sánchez y otros, para “pescar en río revuelto”. Es decir, no importa cuál de ellos gane, lo importante es que si entran al gobierno o al parlamento, igual les dará porque nos llevarán hacia “la nueva Constitución”, y luego hacia el socialismo, al marxista-leninista o al del siglo XXI.
Ese es el verdadero “producto” que encubren bajo sus “bellas y afables” palabras y actitudes, aprovechando que los ciudadanos están asustados con el crimen y estresados con las consecuencias de la escasez energética.
Revisen los idearios de varios de estos movimientos de izquierda y encontrarán que, pese a sus supuestas “diferencias”, todos, pero todos, coinciden en “cambio de Constitución”. El “unicornio” que nos muestran no es de prosperidad, sino de “caballo de Troya” para meternos en un sistema fracasado como el socialismo de Cuba (que ya se está cayendo), de Venezuela, de Nicaragua y de otros claros fracasos más.
No se dejen engañar, jóvenes: lean entre líneas los discursos, analicen, pregunten, contrasten y se darán cuenta de que la izquierda y los progre-caviares solo quieren imponernos un “sistema”. Vamos con todo.
Es por eso que vemos asesinatos de trabajadores, de jóvenes, ancianos y de todo aquel que no esté dispuesto a ser sometido por el crimen.
(*) Exdirector general de Inteligencia del Ministerio del Interior (DIGIMIN) y exGEIN

