Fuerza Popular apuesta por figuras conocidas para el Senado mientras Keiko Fujimori va por su cuarta postulación presidencial
Lista parlamentaria del fujimorismo reúne a excongresistas y actuales autoridades en una estrategia de continuidad rumbo a las elecciones 2026

Keiko Fujimori oficializó la lista de 30 candidatos al Senado por Fuerza Popular en medio del proceso electoral hacia las elecciones generales de 2026, una nómina que refuerza la presencia de figuras históricas del partido y consolida una estrategia basada en la experiencia parlamentaria más que en la renovación política.
El anuncio se realizó mediante una transmisión en vivo por redes sociales y coincidió con la confirmación de la cuarta candidatura presidencial de la lideresa fujimorista, quien vuelve a la contienda tras sus derrotas en los procesos electorales de 2011, 2016 y 2021. Con ello, la agrupación naranja completa su estructura electoral de cara al próximo escenario político.
La lista al Senado es encabezada por Miguel Torres, excongresista y actual integrante de la plancha presidencial como segundo vicepresidente, lo que evidencia la estrategia de Fuerza Popular de apostar por candidaturas dobles para asegurar influencia tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo. Le siguen Martha Chávez, exparlamentaria de larga trayectoria en el fujimorismo, y Fernando Rospigliosi, actual presidente encargado del Congreso.
La composición de la nómina refleja una clara preferencia por cuadros con pasado político y militancia consolidada dentro del partido, lo que para algunos analistas refuerza la cohesión interna, pero también revive cuestionamientos sobre la falta de nuevos liderazgos y propuestas de renovación en una agrupación que ha sido protagonista de la política peruana en las últimas décadas.
Desde Fuerza Popular se sostiene que la experiencia legislativa de sus candidatos será clave para el funcionamiento del nuevo Senado. Sin embargo, la estrategia también expone al partido a un escrutinio más severo por parte del electorado, especialmente en un contexto de desconfianza hacia la clase política y de alta demanda ciudadana por cambios estructurales.
Con la lista al Senado ya definida y la candidatura presidencial confirmada, el fujimorismo inicia una nueva campaña apostando por nombres conocidos, en un intento por recuperar protagonismo político y capitalizar su estructura partidaria en un escenario electoral cada vez más competitivo.
