
Imagina que estás haciendo scroll en TikTok y, de pronto, aparece un video del presidente del Perú. Pero no es el típico señor de setenta años con terno rígido y discurso aburrido. Es alguien que podría ser tu hermano mayor o ese jefe joven de un startup. Tiene 38 años, usa un lenguaje que entiendes y te habla de “paz”, “tecnología” y “un nuevo comienzo”.
Ese es José Jerí. Y su narrativa es, probablemente, el producto de marketing político más brillante que hemos visto en la última década. Pero aquí, en Voto Z, no nos quedamos con el empaque. Vamos a abrir la caja.
El “relato Jerí” se construye sobre una premisa potente: “Soy joven, por lo tanto, soy el cambio”. Él sabe que estamos hartos de la vieja política, de los gritos y del olor a naftalina del Congreso. Por eso, su comunicación es pulcra, casi aséptica. Se posiciona como el “conciliador”, el hombre que vino a calmar las aguas para que lleguemos vivos al 2026. Es el “piloto de tormentas” con look millennial.
Pero aquí es donde la data entra a tallar y el filtro empieza a ensuciarse.
Si retrocedemos la cinta apenas unos meses, antes de que la banda presidencial le cruzara el pecho, José Jerí no estaba en un startup ni transformando el mundo digital. Estaba en el Congreso. Y la data de sus votaciones nos cuenta una historia muy distinta a su discurso de hoy. Mientras hoy nos habla de “seguridad ciudadana” con tono firme, los registros dicen que su mano se levantó para apoyar leyes que, según los expertos, le amarraron las manos a la policía y a la fiscalía frente al crimen organizado.
Es ahí donde el relato choca frontalmente con la realidad:
¿Puedes ser el bombero que apaga el incendio si ayer fuiste parte del equipo que compró la gasolina?
Luego tenemos la narrativa de la “Guerra contra el Crimen”. Jerí sale en televisión nacional, rodeado de generales, declarando estados de emergencia como si fueran decretos mágicos. Suena bravao, suena a que “por fin alguien hace algo”.
Pero cuando entramos al portal de transparencia del MEF —esa web que el gobierno no quiere que revises— vemos que el presupuesto para inteligencia sigue siendo una migaja comparada con lo que se gasta en publicidad o en burocracia. El relato es una película de acción; la data es un documental de oficina.
Y finalmente, está la promesa de la neutralidad. Jerí nos dice que su única misión es entregarnos unas elecciones limpias en el 2026. Se vende como un árbitro justo. Sin embargo, en política, nadie gobierna solo. Su gabinete es un equilibrio milimétrico diseñado para no incomodar a las bancadas que realmente cortan el jamón en el Congreso.
Entonces, nos toca hacernos la pregunta difícil: ¿Es Jerí el líder de una transición o es el escudo de un sistema que no quiere morir?
Ser joven no es una política pública. En el 2026, muchos de ustedes votarán por primera vez. No voten por el filtro. No voten por el que mejor se ve en la pantalla de TRIVU. Voten por el que sostiene la mirada cuando le pones la data frente a su relato.
Porque al final del día, los likes no pagan las cuentas, ni los trends nos dan seguridad.
Soy Alicia Barco, y esto fue el filtro de la semana. Porque a nosotros no nos cuentean, nos convencen con data.
(*) Comunicadora digita con servicio público, filósofa, periodista colegiada, docente, estratega, mujer líder del siglo XXI.





