Salvemos al Perú define su candidato… ¡a cara o sello!

El movimiento político Salvemos al Perú deberá definir a su candidato presidencial mediante un sorteo público, luego de que sus dos aspirantes Antonio Ortiz y Mariano González alcanzaran exactamente el mismo porcentaje durante las elecciones internas realizadas el 7 de diciembre.
Los resultados oficiales detallan que ambos precandidatos registraron 36.36 % del respaldo de los delegados. Al no existir una diferencia mínima, la normativa del proceso interno y las reglas electorales vigentes obligan a recurrir a un mecanismo aleatorio para resolver empates.
La ONPE precisó que este método de desempate está regulado para garantizar transparencia y rapidez. Como alternativas contempladas figuran tirar una moneda, usar bolillas numeradas o aplicar un sistema de extracción al azar que será supervisado por un comité especial.
El sorteo deberá realizarse antes del 23 de diciembre, fecha límite para inscribir oficialmente a los postulantes presidenciales de cara a los comicios generales de 2026. La brevedad del plazo ha acelerado la coordinación entre dirigentes y autoridades electorales.
El ganador del sorteo representará a Salvemos al Perú en la contienda, lo que convierte este caso en uno de los episodios más singulares del escenario político reciente. La decisión dependerá totalmente de la suerte, sin margen para nuevas votaciones.
Analistas destacan que este tipo de métodos, aunque poco comunes, están contemplados en varios estatutos partidarios. Señalan que su uso evita procesos internos largos o conflictos adicionales cuando no existen herramientas técnicas para destrabar un empate.
No obstante, especialistas en gobernanza recomiendan que, tras el sorteo, la organización refuerce su unidad interna. Una candidatura definida al azar necesita un mensaje claro y una estrategia sólida para evitar tensiones entre los grupos de apoyo de ambos aspirantes.
También sugieren comunicar con transparencia los pasos del proceso para minimizar la percepción de improvisación. Indican que, al ser un caso inusual, la ciudadanía podría cuestionar la solidez institucional si no se explican bien los fundamentos del método.
En conclusión, el sorteo definirá un capítulo relevante para el partido y marcará una señal de cómo enfrentará la campaña rumbo a las elecciones de 2026. La claridad en el procedimiento y la cohesión interna serán claves para sostener su credibilidad ante el electorado.




