
Conmemorando el “Día de la Canción Criolla”, Willax TV presentó un espectacular programa en el que la figura central fue la paradigmática Cecilia Bracamonte, con la participación de Bartola y el grupo Novalima, con elenco de primera, y en el que se pudieron ver escenas o escuchar episodios de quienes fueron grandes figuras del criollismo que antaño nos deleitaron, como Chabuca Granda y Alicia Maguiña, al igual que artistas en actividad como Cecilia Barraza, Eva Ayllón, Susana Baca o la familia Ballumbrosio del sur medio nacional.
Hubo referencias, locuciones y textos de grandes compositores como Felipe Pinglo, Augusto Polo Campos, Mario Cavagnaro, César Miró y tantos otros; guitarristas como Óscar Avilés, precisando que la inconfundible voz del Zambo Cavero se hizo presente y nos llevó a la memoria sus diálogos musicales con Alan García Pérez. El estupendo cajón del grupo Novalima nos llevó al recuerdo de Rafo Cedrón Morales, nieto de la gran compositora y maestra del canto doña Rosa Mercedes Ayarza de Morales. Nos vinieron a la mente las guitarras y voces del Carreta Jorge Pérez y Lucho Garland, integrantes de “Los Troveros Criollos”.
Mención aparte merece la referencia en el programa objeto de estos breves comentarios a Armando Manzanero, quien había reconocido que “Adoro” estuvo inspirada en música peruana. Pudimos hacer memoria de “Gallero”, “José Antonio”, “La Flor de la Canela”, “El Plebeyo”, “Cariño Malo” y tantos otros.
Como vemos, la música criolla está vigente, no tanto como en décadas anteriores, pero sí tenemos la tarea de rescatar peñas como la Felipe Pinglo, que, por el empeño y motivación de César Campos, aún podemos pensar en ella. Gracias a la Municipalidad de Lima, fue restaurada y puesta en valor la casa de doña Rosa Mercedes en el Jirón Moquegua de El Cercado de nuestra capital, en la que se vienen realizando programas culturales, así como también artísticos y musicales.
Al ocuparnos de las tradiciones del criollismo, no podemos dejar de nombrar al famoso “Karamanduka”, cuya hermana Piedad de la Jara y su hermano “Pajarito” de la Jara mantuvieron por muchos años abierto al público el famoso restaurante del aludido nombre artístico, en el que se vivió peruanidad a raudales y donde también, en ocasiones, Edith Barr captaba la atención de todos los parroquianos y eventuales concurrentes.
(*) Expresidente del Consejo de Ministros.

