Opinión

El monstruo y la corrupción

Por: Francisco Diez-Canseco Távara

La reciente captura en Paraguay de El Monstruo, uno de los delincuentes más buscados de la región, ha puesto al descubierto una realidad alarmante que no podemos seguir ignorando. La Policía paraguaya ha denunciado que, cada vez que estaban a punto de atraparlo y alertaban a la Policía peruana, el criminal lograba escapar. Esa coincidencia no es producto del azar: es la evidencia de filtraciones, complicidades y corrupción dentro de nuestras propias instituciones.

Que un delincuente de esta peligrosidad pueda burlar sistemáticamente a las autoridades peruanas cuando se encontraba a punto de ser detenido constituye una afrenta al Estado y una bofetada a la ciudadanía. No estamos frente a una simple falla operativa, sino ante la expresión más clara de la podredumbre que carcome a la Policía, al Ministerio Público, al Poder Judicial e incluso al sistema penitenciario.

Por ello, resulta impostergable la creación del Consejo Nacional de Moral Pública, propuesta que hemos planteado desde Perú Acción. Este organismo será una instancia ejecutiva dotada de facultades plenas para sanear las instituciones más comprometidas por la corrupción. Su primera misión debe ser, precisamente, limpiar a la Policía, la Fiscalía, el Poder Judicial y el INPE, porque, sin autoridades honestas, ninguna estrategia de seguridad ciudadana será eficaz.

La corrupción ha llegado a niveles tales que permite la fuga de criminales de alto calibre, entorpece investigaciones sensibles y garantiza impunidad a los más poderosos. No se trata de casos aislados, sino de un patrón sistemático que destruye la confianza ciudadana y convierte al Estado en cómplice involuntario de la delincuencia organizada.

El Consejo Nacional de Moral Pública deberá estar integrado por ciudadanos intachables, elegidos por voto popular, cuya legitimidad derive directamente del pueblo y no de cuotas partidarias ni de intereses corporativos. Solo así podrá tener la autoridad moral y la fuerza política necesarias para emprender la titánica tarea de reconstruir las instituciones.

La captura de El Monstruo debe ser vista como una señal de alerta. Mientras Paraguay lo atrapa, en el Perú se le facilitaba la huida. Esa diferencia es la medida exacta de nuestra crisis institucional y del imperativo de actuar ya.

(*) Presidente de Perú Acción Presidente del Consejo por la Paz

* La Dirección periodística no se responsabiliza por los artículos firmados

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