Opinión

El tiro de los matones está saliendo por la culata

Por: Fernando Cillóniz

Yo no voté por Rafael López Aliaga porque voto en Chincha. Sin embargo, valgan verdades, el alcalde de Lima está haciendo cosas buenas, excelentes. El centro de la ciudad está mucho mejor: ordenado, limpio, restaurado. El servicio ferroviario entre Chosica y Callao, a pesar de sus detractores, será un éxito.

¿Qué le pasa al ministro de Transportes que le pone trabas al proyecto del tren? Pura envidia, pura mediocridad. La prolongación del zanjón y la ampliación de la autopista Ramiro Prialé darán que hablar acerca de Porky, y para bien. Dotar de agua a la gente pobre merece un aplauso. Lo que no me cuadra es su matonería en el tema de los peajes de Lima. Claro que bronquearse con la concesionaria (Brookfield) genera un gran respaldo popular. Que la concesión estuvo manchada de corrupción, no hay la menor duda.

Ante ello, pues que la municipalidad denuncie a los corruptos y que sean castigados como corresponda. Que metan presos a quienes hayan pagado o recibido coimas, y que la municipalidad recupere lo robado. Pero no, Porky pretende zurrarse en el contrato de concesión.

“Yo no le pago un mango a la corrupción”, dice a cada rato. Resultado: “La Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia de EE. UU. ordena a la Municipalidad de Lima pagar US$ 200 millones a Rutas de Lima”. Y agárrense: esto es solo el comienzo. Se vienen miles de millones más. Además, por si fuera poco, sin ton ni son: “Por disposición de la Municipalidad Metropolitana de Lima se prohíben los sistemas prepagos de peajes de Rutas de Lima”.

¿Cuántos miles de ciudadanos, conductores y pasajeros que viajamos frecuentemente al sur, somos perjudicados por los berrinches de Porky? ¡No hay derecho! El hecho real y concreto es que, por su matonería, a Porky le está saliendo el tiro por la culata. El problema es que, detrás de la culata de la escopeta de Porky, estamos todos los peruanos. El otro matón cuyo tiro está saliendo por la culata es Donald Trump.

Al igual que Porky, Trump tiene muchas cosas buenas en su haber: simplificación administrativa y desburocratización del Estado, reducción de tasas tributarias, desenmascaramiento de burocracias doradas de organismos multilaterales inútiles como la ONU, la OEA, la OMS y demás. ¡Bravo, presidente Trump! Otro aplauso por ello. Pero lo de los aranceles a diestra y siniestra y a tutilimundi es una estupidez. Los aranceles proteccionistas han fracasado en todo el mundo donde han sido implementados. Sin embargo, aún peor que la política arancelaria en sí, es su forma matonesca de imponer los aranceles: soberbio, altanero, despectivo, patán, abusivo. Detestable. ¿Resultado? Incertidumbre total.

Ergo, paralización de inversiones en todo el mundo, incluido EE. UU.; inflación, desaceleración económica y desempleo; devaluación del dólar a nivel mundial; caída del valor de los bonos del Tesoro de EE. UU. Es momento de contrarrestar nuestra pérdida de competitividad con medidas internas audaces, como racionalizar y profesionalizar el Estado, eliminar trámites y procedimientos burocráticos innecesarios, eliminar el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC), reducir las tasas del IGV y del Impuesto a la Renta (IR). En síntesis, facilitarle la vida a las empresas peruanas y a sus trabajadores: esa es la idea. Y en el caso de Porky —soñar no cuesta nada— debemos exigirle menos matonería y más justicia.

(*) Expresidenrte regional de Ica.

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