
Yonhy Lescano, se ha presentado durante años como un paladín de los valores democráticos y defensor del pueblo peruano. Sin embargo, su trayectoria está marcada por una serie de controversias que generan serias dudas sobre su integridad, sus intenciones y su capacidad para liderar. Desde vínculos inquietantes con el terrorismo hasta acusaciones de acoso sexual y posturas que obstaculizan el progreso del Perú, el historial de Lescano es deplorable.
Uno de los episodios más oscuros de la carrera de Lescano es el agradecimiento que le dedicó Abimael Guzmán, líder de Sendero Luminoso, en su libro De puño y letra. El genocida Guzmán, responsable de miles de muertes de peruanos, reconoce los “dignos servicios” de Lescano. Este reconocimiento está ligado al proyecto de Ley 1395/2001-CR, impulsado por Lescano junto a Daniel Estrada, que resultó en la liberación de más de 4,000 terroristas y mejoras en las condiciones carcelarias de Guzmán. Según Marcos Ibazeta, expresidente de la Sala Penal Antiterrorista, esta legislación saturó el sistema judicial, facilitando la absolución de responsables de crímenes atroces.
Lescano ha intentado minimizar este escándalo, argumentando que su labor se limitó a visitas a penales con la Defensoría del Pueblo y la Cruz Roja. Sin embargo, sus explicaciones son insuficientes y no disipan las sospechas. ¿Por qué un líder como Guzmán, conocido por su meticulosidad, dedicaría palabras de gratitud a un congresista sin un beneficio concreto?
Este episodio mancha irremediablemente su trayectoria y pone en duda su compromiso con la lucha contra el terrorismo. La controversia se agrava con los lazos familiares de Lescano con Sendero Luminoso. Su hermana, Vasty Lescano, conocida como la “camarada Gringa”, fue condenada a 16 años de prisión por su participación en la organización terrorista. Esposa de Edmundo Cox Beuzeville, alias “camarada Federico”, un miembro del Comité Central de Sendero, Vasty tuvo un rol significativo en la estructura criminal. Aunque Lescano insiste en que no comparte las ideas de su hermana, su falta de transparencia al abordar este tema alimenta las sospechas.
Otro momento estelar de su mediocre vida fue cuando en 2019 enfrentó una grave denuncia por acoso sexual presentada por una periodista. Según la acusación envió mensajes de WhatsApp con insinuaciones sexuales explícitas. Un peritaje internacional que él mismo presentó en su defensa no logró desmentir las pruebas de manera concluyente. Como resultado, el Congreso lo suspendió por 120 días tras la recomendación de la Comisión de Ética. Lescano calificó obviamente la sanción como una “venganza política” del “fujiaprismo.
Recientemente, ha escrito otra página de su infame biografía al oponerse al “Tren de Porky”, una iniciativa clave para modernizar el transporte en Lima y aliviar el caos vehicular. En una entrevista calificó los trenes de basura y ha señalado que él los tiraría de inmediato. Su rechazo, refleja una visión populista y miope que prioriza titulares sobre soluciones reales. En un país que necesita inversión en infraestructura para impulsar el desarrollo, esta postura es un retroceso que solo puede provenir de una mente enferma de izquierdismo y otras taras ideológicas.
(*) Analista político.
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