
Los votos que faltan definir a los Juzgados Electorales Especiales (JEE) del JNE, según los expertos estadísticos, no cambiarán en nada la tendencia ganadora de la candidata Keiko Fujimori. Si bien la diferencia era mínima por encima de su contendor, Roberto Sánchez (casi 9 mil votos), no hay forma de revertirla según esos cálculos. La señora Keiko Fujimori, una vez proclamada y luego juramentada el 28 de julio, tendrá que asumir complejos retos como persona y grandes desafíos como gobierno.
La estabilidad política, la izquierda radical que querrá sacarla del gobierno a como dé lugar, el fenómeno criminal, el sur peruano, la economía, educación, salud y las relaciones internacionales, serán una verdadera prueba para demostrar de qué está hecha una persona que ha persistido con evidente valentía por llegar a ser la primera mujer elegida presidenta del Perú. Sin embargo, desde este 28 de julio, luego de ungida la nueva presidenta, empieza la verdadera carrera para salvar al Perú de las fauces de la izquierda radical y los caviares en el 2031.
No solo el nuevo gobierno deberá hacer las cosas bien, con honestidad, cero corrupción y altos niveles de eficacia para neutralizar las amenazas que se ciernen sobre el país, sino también para desmontar, paso a paso, todas y cada una de las perversas “narrativas” que la izquierda y los caviares inocularon por años, envenenando las mentes y los espíritus de muchos peruanos con operaciones psicológicas sin precedentes. Si hoy la algarabía de ganar elecciones nos dura cinco años de manera irresponsable, después no habrá vuelta atrás.
Por eso, no solo será el gobierno el que tiene que hacer la chamba, sino también el empresariado, mejorando la relación con los trabajadores, haciéndoles participar más de las bondades de la libertad y el trabajo, sino también de la sociedad organizada, de todas aquellas entidades como colegios profesionales, iglesias, organizaciones de servicio social, además, de los ciudadanos, de cada peruano, el de a pie, el trabajador, ama de casa, emprendedor, niños, jóvenes, todos, dependerá de todos, para cerrar el paso al manto negro del social-comunismo-progre-caviar.
Hoy hemos avanzado, sí, pero solo debe ser el inicio, y no el final. No podemos repetir los mismos errores de 1992 con la algarabía y parafernalia por derrota militar del terrorismo abandonando a la población: o del 2022, la caída del golpista y delincuente Pedro Castillo, abandonando la política. Eso no debe suceder hoy. No olvidemos que desde hace casi 20 años la sombra del fraude, como sistema o como proceso, no nos abandona y nos va dejando rastros, nos va diciendo que “apurados” no están, y que la “guerra” por la política, por la captura del poder, es prolongada.
Esa sombra que se cierne sobre el país es cada vez más sofisticada, menos perceptible, que no se puede probar fácilmente y que nos va envolviendo casi sin darnos cuenta. ¿O ya hemos olvidado cómo cada año la brecha de la distancia entre candidatos de primera y segunda vuelta cada vez es mas estrecha, o que ahora los candidatos de izquierda salen de las “mesas” y no de la “masas”? Si olvidamos esto, no debemos quejarnos el 2031 si nuevamente sentimos esta misma angustia de este tiempo, sino, peor. A trabajar, a remar, remen, hacia la derecha, ¡remen todos! ¡Vamos con todo!
(*) Exdirector general de Inteligencia del Mininter y ExGein

