Opinión

Desinforma, desinforma…que algo queda

Por: Fernando Cillóniz Benavides

La expresión original es “miente, miente, que algo queda”. Y se le atribuye nada menos que al despiadado y miserable ministro de propaganda nazi, Joseph Goebbels.

A Voltaire, el filósofo y escritor francés del siglo XVIII, se le atribuye la frase: “mientras más grande es la mentira, más gente la cree”.

A través de la historia, mucho se ha dicho y practicado en base a la mentira.

En ese sentido, no hay nada más claro y firme como el octavo mandamiento de la Ley de Dios: “No darás falso testimonio, ni mentirás”.

En el tema del agua en Ica, desde hace tiempo se vienen propalando muchos falsos testimonios y mentiras. Algunos le llaman desinformaciones, pero es lo mismo. En ese sentido, parafraseando al funesto Goebbels, se podría decir: “desinforma, desinforma, que algo queda”.

El falso testimonio, o mentira, es aquel que dice que “la gente en Ica no tiene agua en sus casas, porque las empresas agroexportadoras se la llevan toda”.

Aquí Voltaire entra a tallar porque la mentira es tan grande que, efectivamente, más gente la cree.

Obviamente, las empresas agroexportadoras consumen agua. Las plantas, al igual que los seres humanos y los animales, no pueden vivir sin agua. Pero las empresas no han dejado sin agua a nadie.

También es verdad que mucha gente de Ica no tiene agua en sus casas. Pero no porque las empresas agroexportadoras se la hayan llevado toda, sino porque los alcaldes, regidores y funcionarios municipales no han sido capaces de gestionar eficientemente las empresas de agua y saneamiento, que están bajo su responsabilidad.

Peor aún, muchos funcionarios municipales están directamente involucrados en el turbio negocio de la venta de agua en cisternas. Se trata de un turbio negocio, no solo por el agua turbia que venden, sino por la perniciosa costumbre de provocar los cierres de las Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR), para verse “obligados” a cortar el suministro de agua domiciliaria y así “evitar” que los desagües pestilentes afloren por los baños de las casas. ¡Esa es la verdad!

Por otro lado, es increíble ver y oír cómo doctores, magísteres y profesionales de diversas especialidades, incluso de universidades e instituciones internacionales, propalan y repiten la cantaleta de que la agroexportación iqueña es insostenible en el tiempo por el elevado consumo de agua. Y concluyen con la mentira volteriana: “que la gente pobre no tiene agua en sus casas porque las empresas agroexportadoras se la llevan toda”.

¿Acaso no ven los mares de agua dulce que todos los años se pierden en el mar? ¿Cómo que no hay agua en Ica y en todo el país? ¿Por qué, en vez de proponer el cierre de la agroexportación, no proponen la profesionalización, o despolitización, de los servicios municipales de agua y saneamiento en todo el país?

Reservorios, reservorios y más reservorios, para guardar aguas sobrantes de lluvias y disponer de ellas en los estiajes. Profesionalizar, despolitizar, la gestión del agua para uso poblacional y tecnificar el riego en el agro. Eso es lo que se requiere para que la gente pobre tenga agua potable continua en sus casas, y para que las agroexportaciones, el empleo formal, la reducción de la pobreza y los tributos sigan creciendo y progresando en Ica y en todo el país.

(*) Exgobernador regional de Ica.

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