Opinión

La política atrae a lo peor de nuestra sociedad

Por: Fernando Cillóniz Benavides

En teoría, la institución democrática más representativa de una ciudadanía es el Congreso de la República o Parlamento. Sin embargo, en nuestro caso, discrepo de ello. Ciertamente hay corrupción y gente mala en nuestra sociedad, pero no al nivel de la mayoría de congresistas. El Congreso peruano no nos representa. Los peruanos no somos tan miserables. El Congreso representa a lo peor de nuestra sociedad.

La medicina es una noble profesión. El juramento hipocrático que hacen los médicos recién graduados constituye un compromiso de fidelidad a la confianza de los pacientes y de la sociedad. Médicos y enfermeras practican la compasión, la justicia, la honestidad, la abnegación y el profesionalismo, excepto aquellos crueles y corruptos que maltratan a muchos pacientes en hospitales públicos.

Claro que hay profesionales extraordinarios en el Estado, pero también los hay malos. Los casos de corrupción en el Ministerio de Salud, en EsSalud y en hospitales regionales son escandalosos: coimas, médicos que abandonan a sus pacientes para atender en consultorios particulares, robos de medicamentos y equipos, ventas de puestos de trabajo, crueldad y maltrato. La salud pública congrega a lo peor de nuestra sociedad.

Nuestro Sistema de Justicia es corrupto, indolente, ineficiente y, contrario a su esencia, muy injusto. Como en todas las instituciones, existen jueces y fiscales preparados, objetivos, valientes y misericordiosos, como deben ser los buenos magistrados. Pero también abundan los “cuellos blancos”, amorales y corruptos. Por ellos, la justicia está infestada de lo peor de nuestra sociedad.

La Policía y las Fuerzas Armadas también tienen vela en este entierro. Salvo los policías y militares que nos cuidan con valentía y abnegación, existe mucha podredumbre en sus filas. Ejemplo de ello son los policías coludidos con extorsionadores que mantienen en zozobra a comerciantes, transportistas, músicos y pequeños empresarios. ¿Y las coimas para los ascensos de altos mandos de la PNP?

El Poder Ejecutivo tampoco se salva: presidentes y ministros, gobernadores y consejeros regionales, alcaldes y regidores municipales. Salvo escasas excepciones, lo peor de nuestra sociedad ostenta los más altos cargos del Gobierno Central y de los gobiernos regionales y municipales. Muchos gobernantes están presos por corrupción, pero el problema no es solo castigarlos, sino elegir a los mejores peruanos para que nos gobiernen con integridad y eficiencia. Sin embargo, elegimos a lo peor. La pregunta es ¿por qué?

Creo que la madre del cordero está en nuestra legislación de Partidos Políticos y en las autoridades electorales: el JNE y la ONPE. La Ley de Partidos Políticos parece diseñada para atraer a lo peor de la sociedad. La desmedida proliferación de partidos políticos lo dice todo. ¡Cómo es posible que tengamos cerca de 40 partidos políticos inscritos! ¡Solo en nuestro país!

Así, los partidos se han convertido en negocios de venta de candidaturas. Los mejores postores son narcotraficantes, mineros ilegales, dueños de universidades fraudulentas, lobistas, traficantes de terrenos, falsos académicos, delincuentes, mafiosos y proxenetas. En suma, lo peor de nuestra sociedad.

Propuesta: modificar la Ley de Partidos Políticos para que queden pocos partidos auténticos. Con mejores partidos, mejorarían los procesos electorales y podríamos elegir a los mejores peruanos para gobernar. Para lograr el Perú unido, próspero, justo y feliz que merecemos, debemos expulsar del Estado a lo peor de nuestra sociedad.

(*) Exgobernador regional de Ica.

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