Opinión

Una ley (Agraria) para generar empleo y mucho más

Por: Fernando Cillóniz Benavides

Lo vengo diciendo desde hace tiempo. El Estado, nuestro Estado, está lleno de plata. Por el lado fiscal, el año pasado, la Sunat recaudó más impuestos que nunca. Y de enero a agosto de 2025, la recaudación tributaria siguió en aumento: 13 % más que el año pasado.

Por el aumento de precios de nuestros productos de exportación, cobre y oro principalmente, la Sunat logró la mayor recaudación de Impuesto a la Renta en toda su existencia. Producto de ello, el canon minero alcanzó también otro récord histórico. Jamás las regiones y municipios del país recibirán tanto dinero de canon minero como este 2025.

Por el lado monetario, el récord de exportaciones del año pasado (US$ 74 664 millones) y el superávit de la balanza comercial internacional 2024 (US$ 23 374 millones), más el incremento de las exportaciones del presente año, le permitieron al Banco Central de Reserva (BCR) acumular las más altas reservas internacionales de nuestra historia: US$ 88 994 millones al 15 de septiembre pasado, con tendencia al alza.

¡Ya quisieran muchos países tener la solidez macroeconómica del Perú! Realmente notable, aunque algunos compatriotas negacionistas no lo quieran reconocer.

El problema está en el ámbito de la sociedad civil. A ese respecto, cabe preguntarnos: aparte de robar y malgastar la plata de los contribuyentes, ¿qué está haciendo el Gobierno con ese dinero? ¿Cómo están los microempresarios y los peruanos desempleados? ¿Cómo están las amas de casa y la juventud? ¿Cómo están los jubilados, los pobres? En síntesis, ¿cómo están los peruanos? Bueno pues, mal. Muy mal. El pueblo peruano la está pasando mal.

Evidentemente, hay un contraste entre las finanzas públicas y las finanzas de la ciudadanía. Repito, el Estado está lleno de plata. Sin embargo, a pesar de ello, al revés de lo que debería suceder, mucha gente está sin trabajo. La pobreza sigue muy alta y la informalidad laboral también.

En esas circunstancias, el Gobierno acaba de promulgar una nueva versión de la Ley de Promoción Agraria, la cual establece que el Impuesto a la Renta de las empresas agrarias será del 15 % (en vez del 30 % que rige para las empresas de otros sectores).

Bueno pues, como era de esperar, los detractores de nuestra agricultura empresarial han saltado hasta el techo. La envidia los corroe. “Cómo es posible que el Estado subsidie a un puñado de empresarios millonarios”, dicen al unísono políticos, académicos, periodistas y demás, que no valoran, para nada, lo que los economistas llaman “externalidades positivas” de las agroexportaciones.

¿Cuáles son las “externalidades positivas” de nuestra agricultura empresarial? Mayores inversiones. Ergo, mayor generación de empleos formales. Pleno empleo, como en Ica. Mejores remuneraciones. Mejor calidad de empleos. Mayores aportes a EsSalud. Mayor tributación. Mayores exportaciones.

¿Qué más? Mejores condiciones de salud y educación para los migrantes de la sierra y sus familiares.

¿Qué más? Mayor productividad y eficiencia. Innovación y creatividad. Mejora del mercado laboral, sobre todo para los trabajadores. Reducción de costos de transacción. Reducción de la pobreza. En resumen: crecimiento y desarrollo económico. ¡Cómo que el agro no genera progreso y bienestar!

(*) Exgobernador regional de Ica.

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