Opinión

Los pensantes no usan armas… pero te enseñan por qué es “justo” usarlas

Por: Max Anhuamán

Lección directa para los jóvenes que votan por primera vez en 2026.

Imagina esto: un tipo que en 1970 aparece en los diarios como parte del grupo que asaltó un banco junto al “Camarada John”. No fue “tomar licor con amigos”, como cuenta ahora. Fue un operativo policial documentado por La Prensa del 4 de marzo de 1970 (no podemos hablar de “producción” porque la OT-TA aún no existía), pero ya estaba en proceso de formación.

Diecinueve años después, en 1989, cuando el MRTA estaba en plena violencia, el mismo hombre escribe en la revista Cambio: (vinculada s la OT-TA): “Víctor Polay es un luchador político”. Un “luchador”. Justifica la “rebeldía” como derecho.

Hoy, en 2026, minimiza todo (“fue indulgente”, “terruqueo”, “preso político”) y elige como vicepresidente a Luis Villanueva Carbajal, quien se declara marxista-leninista y defiende el socialismo del siglo XXI.

¿Casualidad? No. Es el patrón clásico de los pensantes. Los pensantes no cogen un fusil. No ponen bombas. No salen en fotos con pasamontañas. Su arma es la ideología. Su campo de batalla favorito es la educación: ahí forman cuadros, moldean cabezas jóvenes y repiten que la “expropiación” no es robo, sino justicia social.

Son los que sobreviven a las capturas, se reinventan en democracia y, cuando llega la elección, te venden la misma línea con traje limpio. López Chau no apretó el gatillo en los 80. Hizo algo peor: ayudó a que otros creyeran que estaba bien apretarlo. Es el intelectual que legitima, el profesor que normaliza.

Enseñanza para ti, joven que decide ahora: no te dejes engañar por el que “solo era joven y opositor”. Revisa la secuencia completa. El peligro real no viene siempre con arma en la mano. Viene con una idea bonita que justifica la violencia. Cuando alguien te habla de “luchadores políticos” mientras omite sus papeles de asalto, pregúntate: ¿qué línea ideológica nunca rompió?

El socialismo del siglo XXI que le gusta a su vicepresidente ya lo vimos en Venezuela y Nicaragua. Empieza en las aulas y termina en colas para comer. Los pensantes duran más que los fusiles. Léelos con lupa. Vota con memoria. La historia no se repite igual, pero los simbolismos sí se repiten claritos.

(*) Exdirector de la DINI y jefe de la DIRCOTE.

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