Opinión

Recordando el pasado diplomático de Colombia

Por: Víctor Andrés García Belaunde

El estudio de la historia de los límites del Perú permite observar el proceso que pasó nuestro territorio para que tenga la frontera actual. De todos nuestros límites la que no hemos tenido problemas desde su implementación en 1929 (salvo el incidente de 1932) ha sido la de Colombia, por la excesiva condescendencia del Perú al permitirle un acceso artificial al río Amazonas por la solución del trapecio de Leticia.

Para que Colombia obtenga el acceso amazónico por el Perú sucedió lo siguiente:

Nuestros problemas de límites con Colombia y Ecuador nacen por la ambición territorial de Simón Bolívar quien siendo presidente de la Gran Colombia envía una carta al encargado del mando general Francisco de Paula Santander el 3/8/1823 donde le informa: “Tenga Ud. entendido que el corregimiento de Jaén lo han ocupado los del Perú, y que Maynas pertenece al Perú por una real orden muy moderna; que también está ocupada por fuerzas del Perú. Siempre tendremos que dejar a Jaén por Maynas y adelantar si es posible nuestros límites de la costa más allá de Tumbes”.

Suscrito el tratado de paz y amistad Larrea-Gual de 22/9/1829, Tomás Cipriano Mosquera cursa a Bolívar una comunicación el 26 de octubre de aquel año: “En los documentos que me entregó el general Espinar para la legación de que he sido encargado hay una copia de la Real Cédula española que mandó agregar en 1803 la provincia de Maynas al Perú.”

Todo este proceso avanza hasta la aparición de la Real Cédula de 1802 que fue publicada en el diario “El Comercio” el 3/3/1842 con lo que se sustentaba fehacientemente los derechos territoriales del Perú al norte del río Amazonas. Para contrarrestar este importante documento aparece en 1870 un falso protocolo llamado Pedemonte-Mosquera firmado supuestamente en Lima dentro del archivo particular de Tomás Cipriano Mosquera cuando estaba desterrado en nuestro país. Lo más extraño de esta falsificación es que existen hasta cinco ejemplares todos ellos con errores geográficos, de nombres y faltas de redacción. Llegar a estos extremos por parte de la diplomacia colombiana contribuyó a una de las formas más deleznables que nación alguna intentaba obtener sus pretensiones territoriales.

La obsesión de llegar al Amazonas promovida por Bolívar tuvo como base fundamental la mentira y la trampa para promover un resentimiento estéril contra el Perú. Colombia estaba totalmente consiente de lo que hacía, legando en nuestro pleito de límites con Ecuador su obra máxima el falso protocolo Pedemonte Mosquera refutado en el libro de Luis Ulloa al que llamó “Algo de Historia”.

¿A esto quiere retrotraernos Petro y sus esbirros en su afiebrada interpretación de un tratado de límites concedido generosamente por el Perú? ¿A estos recuerdos faltos de honradez se le suma ahora una interpretación absurda que solo ha podido ser concebida dentro de la temeridad del humo y la conducta censurable?

La actitud contra el Perú por el presidente de Colombia Gustavo Petro, es la muestra de cómo el aventurerismo y oportunismo conducen a la mediocridad por los caminos equivocados. La tranquilidad impera en Santa Rosa y esperaremos solo lamentar mayores enfrentamientos que los dislates de alguien que no conoce su propia historia.

(*) Abogado y excongresista.

* La Dirección periodística no se responsabiliza por los artículos firmados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba