Opinión

Más sobre telefonía móvil

Por: Ántero Flores-Aráoz Esparza

Hace pocos días, en este mismo medio, publicamos la columna titulada “Cosas de la Telefonía Móvil”, comentando una disposición legal mediante la cual se fijó en siete unidades móviles de telefonía, como máximo, las que podía poseer cada persona natural.

En la misma columna nos preguntábamos la motivación del máximo de siete, pues parecía ser un número absolutamente discrecional, ya que bien podría haberse escogido cinco unidades o nueve. Sugeríamos consignar como excepción al número límite a aquellas personas naturales con negocio, que normalmente entregan celulares a sus principales colaboradores.

Pero la problemática de la telefonía móvil no se circunscribe al número máximo de celulares de los que pueden ser titulares las personas naturales. Hay otros temas que también son importantes, como las llamadas que hacen los prestadores del servicio telefónico a sus clientes o a quienes desean que lo sean. También está el incumplimiento de las empresas telefónicas de “vestir”, por ornato, las antenas de telefonía móvil, necesarias por cierto, pero atentatorias contra el paisaje urbano.

En cuanto a las llamadas telefónicas de las empresas que prestan el servicio, estas son para ofrecerte el cambio de operador, la modificación del sistema del servicio, el ofrecimiento de otros planes y tarifas. Lo cierto es que interrumpen tus actividades diarias, sean de trabajo, de estudio, sociales o de esparcimiento. Te quitan tiempo valioso sin ton ni son, perturbando tus tiempos y quehaceres.

Nuestra Constitución, en su numeral 22 del artículo segundo, determina que toda persona tiene derecho “a la paz, a la tranquilidad, al disfrute del tiempo libre y al descanso, así como a gozar de un ambiente equilibrado y adecuado al desarrollo de su vida”.

Nos preguntamos si se podrán ejercer tales derechos fundamentales, cuando casi cotidianamente te llaman desde las empresas operadoras de telefonía para ofrecerte el oro y el moro, aunque por supuesto no gratis. Pero no solamente es la perturbación, pues si no has respondido y aparece en tu celular el número del servicio móvil desde el que te han llamado, al contestar escuchas el mensaje que dice “servicio inexistente”. Es decir, se las ingenian para que no se les pueda denunciar el acto perturbador ante las llamadas “autoridades competentes”, aunque más incompetentes no puedan ser.

Pese a que la normatividad telefónica señala a las autoridades responsables de fiscalizar lo relacionado con la telefonía, en el tema del incumplimiento de “vestir” las antenas resulta que juegan al gran bonetón las autoridades del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, OSIPTEL y las municipalidades, con el resultado de que es bajo el porcentaje de antenas telefónicas que son vestidas, simulando altos árboles.

Como cereza en la torta, y pese a que eres titular de telefonía fija, dejan de brindártela aduciendo que, si la quieres, debes migrar a la fibra óptica, o que no existe en tu zona, o que es más cara.

(*) Expresidente del Consejo de Ministros

 

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