🏛️Política

Hacia el voto digital: confianza, seguridad y brecha tecnológica, los grandes desafíos del Perú

El Perú avanza hacia una nueva etapa electoral con la aprobación de la Ley N.° 32270, que incorpora oficialmente el voto digital como modalidad equivalente al sufragio tradicional. Sin embargo, su implementación enfrenta desafíos técnicos, sociales y de confianza ciudadana.

Fernando Flores Limo, docente universitario, investigador RENACYT y analista político, sostiene que el voto electrónico debe ser una oportunidad para fortalecer la democracia y acercarla a todos los peruanos, no solo un proyecto tecnológico.

Según el especialista, el país cuenta con un software piloto desarrollado por la ONPE y entregado al JNE, pero su uso dependerá de una auditoría técnica independiente que garantice transparencia y seguridad. “El reto no es solo técnico, sino de confianza”, afirma.

La nueva norma establece que el voto digital será voluntario y progresivo, requiriendo que los ciudadanos cuenten con DNI electrónico y certificados digitales vigentes. Sin embargo, la brecha digital y la falta de infraestructura aún limitan su alcance.

Flores Limo explica que las experiencias internacionales muestran modelos útiles: Brasil e India aplican urnas electrónicas seguras, mientras que Estonia permite votar por internet con altos estándares de verificación. “El Perú debe crear su propio modelo, adaptado a su realidad”, señala.

Entre los beneficios destaca el acceso para peruanos en el extranjero o en zonas rurales, la reducción de errores y la inclusión de personas con discapacidad. No obstante, advierte que la desconfianza ciudadana y la falta de educación digital pueden frenar su aceptación.

Para avanzar, propone una implementación gradual, con pilotos supervisados internacionalmente, campañas de alfabetización digital y auditorías públicas del software. “El voto digital no debe ser una agenda de gobierno, sino una política de Estado”, enfatiza.

De cara a las elecciones de 2026, el especialista considera que el Perú tiene el marco legal y la voluntad política para dar el siguiente paso, pero insiste en que la tecnología por sí sola no garantiza la democracia. “La clave es la confianza. Sin ella, no hay voto digital posible”, concluye.

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