Opinión

¿Error de sistema o sistema de errores?

Por: Alicia Barco Andrade

La prensa tradicional ha decidido sucumbir ante el destello de los flashes. El allanamiento a la vivienda de Piero Corvetto se nos presenta como el clímax de una justicia que llega, pero lo que la opinión pública debe entender es que un operativo mediático no es sinónimo de rendición de cuentas. Mientras el país se distrae con la superficie, los expedientes que hemos analizado en Barco Político revelan una verdad mucho más profunda y perturbadora: el sistema electoral no falló por accidente; fue diseñado para colapsar.

Una cosa es el relato y otra muy distinta es la data. Lo que hoy enfrentamos no es un “error de sistema”, sino un sistema de errores planificado con una precisión quirúrgica que hiere la columna vertebral de nuestra democracia.

El “pecado original” de esta gestión se remonta a mayo de 2025. El Informe 001 de la Contraloría ya advertía que miles de laptops dormían el sueño de los justos en los almacenes de Lurín, empolvadas, sin mantenimiento y sin pruebas de carga.

Piero Corvetto lo supo por 365 días y no movió un dedo. ¿Negligencia? En gestión pública, cuando una omisión de ese calibre precede a un desastre, deja de llamarse descuido para llamarse dolo.

Pero la trama se vuelve más oscura cuando entramos al terreno del sabotaje digital. El Informe 068 confirma que el túnel de transmisión de datos operó apenas al 25% de la velocidad contratada. No hubo una “caída” del sistema por saturación; hubo un estrangulamiento deliberado de la banda ancha. Mientras la web de la ONPE agonizaba en una “Red Tortuga” de 594 Mbps, en las sombras se cocinaba la Serie 900,000.

Es aquí donde el análisis técnico se vuelve criminal. El peritaje de firmas que hemos expuesto es demoledor: una sola mano llenó actas de mesas distintas mientras el país esperaba resultados. ¿Cómo se explica que 4,700 actas aparezcan con caligrafía idéntica si no es a través de un laboratorio de suplantación de la voluntad popular?

A esto debemos sumar el borrado sistemático del voto migrante. El Memorando N.° 000004-2026 de la propia ONPE confiesa el extravío de 39 mesas en ciudades clave como Santiago, Paterson y Madrid. Casualidades que siempre castigan al mismo sector político.

La Junta Nacional de Justicia (JNJ) tiene hoy una responsabilidad histórica. Ratificar a un funcionario que ignoró alertas preventivas por un año y que permitió este apagón digital no es solo un error administrativo, es una abdicación de su deber de proteger la meritocracia y la transparencia.

El Artículo 184 de nuestra Constitución es la última línea de defensa: ante la falsificación y la alteración de la voluntad popular, la nulidad no es una opción, es un mandato legal. La verdad no se hunde, Capitanes. Mañana la Fiscalía tendrá las pruebas, pero el juicio de la historia ya ha comenzado. Porque en democracia, el silencio ante el fraude es la forma más vil de complicidad.

(*) Marketing 5.0 I análisis político moderno I humanización con propósito

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