Opinión

La CIDH interfiere en los derechos del Perú

Una vez más, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) interviene en la soberanía jurídica de nuestro país, invadiendo los derechos de nuestro país, sobre todo su independencia en sus asuntos propios, de un país que vive en democracia.

El Tribunal de esa Comisión, demostrando una osadía vergonzante, expidió una resolución que tiene más tinte político que jurídico. No pide a los jueces y juezas del Perú; más bien ordena, invadiendo el accionar de la justicia peruana, que todas las autoridades peruanas del Estado se abstengan de aplicar la ley de amnistía hasta que la Corte se pronuncie. Eso significa una violación a nuestra soberanía jurídica y a nuestra independencia como país libre.

El Perú siempre ha respetado a la Comisión de Derechos Humanos de la OEA, pero también exigimos respeto a nuestro país y que no se incline la balanza hacia un lado muy claro, que es favorecer a sus simpatizantes de tendencias políticas conocidas. El Perú los recibió en este bendito país cuando vino una comisión para comprobar si Pedro Castillo era objeto de persecución política, comprobando in situ que todo era una falsedad de parte del expresidente, hoy preso por intentar dar un golpe de Estado e interrumpir la democracia en el Perú.

En ese sentido, desde esta columna solicito a los miembros de la Comisión de Derechos Humanos de la OEA que saquen las manos del país, porque ustedes están cometiendo el delito de violar su independencia como país libre y democrático, metiéndose en sus asuntos internos, que nuestro país sabe cómo solucionar, para bien del país y su convivencia con altura, sin enfrentamientos violentos como en la época del terrorismo interno que sufrió el Perú, con la muerte de miles de peruanos asesinados por Sendero Luminoso. Las víctimas de ese grupo criminal no han sido reivindicadas hasta el momento.

Por eso, al inicio de este artículo, ustedes, señores de esa Comisión injusta de derechos humanos, dictaminan llevados por sus colores políticos, y tengan cuidado en no tocar la soberanía de un país como el Perú, que vive en democracia y no ha perdido su libertad, como sucedió con Venezuela, a donde ustedes no han ido para comprobar el abuso de poder del dictador Maduro. Ustedes han sido complacientes, poniéndose una venda en los ojos, creyendo que así ayudan a Maduro y sus secuaces que gobiernan ese país hermano. Venezuela es parte de Sudamérica.

El Perú no vive una dictadura; nuestro país vive felizmente una democracia, donde la población peruana está de acuerdo con su política económica y política. Población que estaba dispuesta a acatar la amnistía para vivir tranquilos y en paz. Por eso, quiero cerrar este artículo pidiéndoles a los miembros de esa comisión que saquen las manos del Perú, porque no somos la colonia de nadie.

(*) Abogado y exdecano del Colegio de Contadores Público de Lima.

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