Opinión

Encuestas: mito o realidad en la decisión del voto electoral

Por: Rafael Velásquez Soriano

Nadie puede dudar que las encuestas electorales siempre ocupan un lugar central en el debate público, ya que no solo informan sobre la intención de voto, sino que también influyen en la percepción que tienen los ciudadanos sobre quién lidera la contienda. Para muchos se convierten en una referencia, mientras que para otros generan desconfianza. Lo cierto es que su impacto en la opinión pública resulta innegable. Según datos difundidos por el JNE, en los últimos procesos electorales en el Perú se ha evidenciado una diferencia importante entre los resultados de algunas encuestas y los resultados finales, especialmente en escenarios de alta fragmentación política. 

Esta situación ha generado cuestionamientos sobre su precisión y el rol que cumplen durante las campañas. Estos antecedentes alimentan el debate sobre su verdadera influencia. Las encuestas, en esencia, son herramientas estadísticas que buscan reflejar una fotografía del momento, pero no tienen la capacidad de predecir con certeza el resultado final. 

Su valor depende de la metodología utilizada, del tamaño de la muestra y de la forma en que se interpretan los datos. Sin embargo, muchas veces se presentan como verdades absolutas, lo que puede distorsionar su verdadero alcance. He visto que en muchos casos las encuestas no solo informan, sino que también pueden influir en la decisión del elector, especialmente cuando muestran tendencias claras. Algunos votantes pueden inclinarse por quien aparece como favorito, mientras que otros optan por respaldar a quien tiene menos apoyo. Este fenómeno demuestra que la percepción también juega un papel importante.

 También es importante señalar que, en un contexto de desconfianza política, los ciudadanos suelen cuestionar la objetividad de las encuestas, lo que puede debilitar su credibilidad. Cuando la población percibe que los resultados no reflejan la realidad, se genera una distancia que afecta el valor informativo de estos estudios. La confianza es clave para que cumplan su función. No se puede negar que las encuestas aportan información relevante para entender el clima electoral, pero su uso requiere responsabilidad tanto de quienes las elaboran como de quienes las difunden y saber interpretarlas, porque la información mal utilizada puede confundir más que orientar.

 En ese sentido, el elector tiene la tarea de no basar su decisión únicamente en estos resultados, sino de contrastarlos con propuestas, trayectorias y equipos de trabajo. El voto no debería responder a una tendencia momentánea, sino a una evaluación más profunda de lo que cada candidato representa. Las encuestas no son un mito, pero tampoco una verdad absoluta, porque su influencia depende de cómo se entiendan y se utilicen dentro del proceso electoral. La decisión final siempre estará en manos del elector, quien tiene la responsabilidad de votar con criterio y no dejarse llevar únicamente por cifras que, en muchos casos, solo reflejan un momento y no necesariamente el resultado final. 

*Abogado y exdecano del Colegio de Contadores Públicos de Lima ENCUESTAS: MITO O REALIDAD EN LA DECISIÓN DEL VOTO ELECTORAL La Noticia Rafael VELÁSQUEZ SORIANO 

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