Campo de Marte: «están entregando una bomba de tiempo»
Claudia Gutiérrez, ingeniera forestal del colectivo Salvemos al Campo de Marte explica los peligros de la obra de Jesús María

El Campo de Marte, uno de los principales pulmones de Lima se encuentra en una situación crítica, motivo por el cual un grupo de vecinos se unieron de forma voluntaria, organizándose sin un interés político más allá de salvar el Campo de Marte.
Integran el colectivo Salvemos al Campo de Marte arquitectos, urbanistas, ingenieros forestales y abogados que lograron detener las obras que dañan este espacio público.

Salvemos al Campo de Marte
«La paralización de esta obra es únicamente logro de los vecinos, no ha sido un trabajo que haya hecho la municipalidad. Nosotros hemos presentado varias denuncias a OEFA, a la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental y a Contraloría» explica Claudia Gutiérrez, miembro de Salvemos al Campo de Marte.
«Como resultado Invermed dijo, bueno, abriremos mesas de trabajo, uno para trabajar el plan de mitigación y recuperación del campo de Marte y otras para reformular el saldo de obra para hacer un nuevo proceso de licitación.»
El Fondo Metropolitano de Inversiones (Invermet) es un organismo de la Municipalidad de Lima, encargado de financiar, planificar, ejecutar y supervisar megaproyectos de infraestructura y recuperación de espacios públicos en la ciudad.
Se hizo público el 21 de mayo de 2026 que Invermet resolviera el contrato con el Consorcio Ejecutor DISAMART debido a retrasos y un bajo avance en el mejoramiento del Campo de Marte.
Sin embargo, la ingeniera forestal, Claudia Gutiérrez señala que el daño causado podría ser mayor de lo que se considera.
«Es una bomba de tiempo»
«Cuando ya pudimos entrar al campo de Marte nos dimos cuenta que la situación era mucho peor, pudimos ver que habían mutilado raíces de los árboles y eso había causado la muerte de algunos de ellos.»
Gutiérrez señala que no existe una estrategia de parte de la Municipalidad ni el resto de los involucrados más allá de regarlos, lo que podría como mucho, extender la lenta muerte de los árboles hasta dos o tres años.
«Cuando entreguen esta obra a Jesús María están entregando una bomba de tiempo, porque son árboles a los que les han cortado las raíces que son la estabilidad del árbol.»

«Seguramente lo van a tapar y le van a poner gras, pero cuando ya pierde esa estabilidad y la tierra esté húmeda por el riego que vayan a hacer, ese árbol muerto puede caerse sobre gente que transite.»
«Ahí juegan niños, gente va a hacer picnic, entonces, eso es una bomba de tiempo.»
La ingeniera forestal, al igual que el resto de los vecinos están dolidos por la pérdida de los «hábitats de diferentes faunas, la calidad de suelo, la calidad del aire. Y para que un ecosistema urbano recupere los mismos servicios que prestaba, tomará por lo menos 15, 20 años.»

