Exigen protección para ecosistema de Aguas Calientes Maquia ante los avances de la deforestación en Loreto
Área natural con pozas termales en Contamana, Ucayali, sigue sin protección oficial, mientras más de 2,000 hectáreas son afectadas por cultivos ilícitos

El avance de la deforestación, los cultivos de coca y el narcotráfico en la región Loreto amenazan la conservación de la zona ecológica Aguas Calientes Maquia, ubicada entre las provincias de Requena y Ucayali y que abarca los distritos de Contamana, Alfredo Vargas Guerra y Maquia.
Considerada uno de los ecosistemas más singulares de la Amazonía peruana por sus particularidades geológicas y biológicas, Aguas Calientes Maquia destaca por un fenómeno natural único: una quebrada de origen tectónico que se extiende cerca de cinco kilómetros y forma seis pozas de distintas temperaturas.
En algunos puntos, el agua alcanza hasta 85 °C en época seca y, al mezclarse con corrientes frías, genera pozas térmicas naturales aptas para el turismo. “Estas aguas contienen minerales como azufre, hierro y sales, y son consideradas por la población local como terapéuticas desde tiempos antiguos”, explicó Rafael Pino, jefe de la Zona Reservada Sierra del Divisor y de la futura Área de Conservación Regional (ACR).
Más de 259 especies de aves
El área, de más de 98,161 hectáreas, también alberga nueve cascadas, tres cataratas y bosques con alta biodiversidad. Se han registrado al menos 259 especies de aves, 517 de plantas, 38 de mamíferos y 109 de peces, y destaca entre sus principales atractivos una colpa de guacamayos, donde se reúnen entre 100 y 200 ejemplares, visibles a solo cinco metros desde un escondite camuflado.
Pese a este potencial, la zona permanece sin protección oficial. Aún no se concreta la propuesta para su categorización como Área de Conservación Regional (ACR), impulsada desde 2013 por el Gobierno Regional de Loreto a través de la Asociación de Pueblos Cinco Unidos, la Municipalidad Provincial de Contamana, el SERNANP y el Centro para el Desarrollo del Indígena Amazónico (CEDIA). Aunque el expediente técnico y demás documentos fue aprobado, se encuentra a la espera del Decreto Supremo, en medio de retrasos asociados a la inestabilidad política.
Avance de economías ilegales
Mientras tanto, las amenazas se intensifican, especialmente en el sector norte de Aguas Calientes, donde se concentran las mayores presiones ambientales. En los últimos cinco años se ha registrado una acelerada deforestación vinculada principalmente al avance de cultivos ilícitos.
Diversos análisis técnicos recientes, basados en evaluaciones multitemporales, dan cuenta de que más de 2,000 hectáreas habrían sido afectadas en este periodo. Frente a este escenario, es importante señalar la necesidad de adoptar medidas urgentes de gestión que permitan contener estas presiones, en ese marco la creación del Área de Conservación Regional se plantea como una oportunidad estratégica no solo para fortalecer la protección del territorio, sino también para promover alternativas de desarrollo sostenible, como el turismo, en beneficio de las poblaciones locales.
Creación del ACR beneficiará a 32 mil habitantes
“Aguas Calientes Maquia es el principal atractivo de la provincia de Ucayali y una oportunidad para su desarrollo socioeconómico y cultural. Contamana no es una zona agrícola a gran escala por las características de sus suelos, por lo que su crecimiento debe orientarse al aprovechamiento sostenible, especialmente en el ámbito forestal y turístico”, señaló el alcalde provincial de Ucayali-Contamana, Rodolfo Lovo Tello.
Por otra parte, las comunidades locales destacan la importancia del área considerando que la ACR sería muy importante para ellos porque en esas zonas nacen las cabeceras de las quebradas y también se reproducen los animales. Además, aumentaría el turismo con el cual se generará un ingreso directo para la comunidad.
Sin embargo, mientras no se concrete con el Decreto Supremo, Aguas Calientes Maquia sigue expuesta a actividades ilegales que amenazan su conservación y su enorme potencial turístico.
