Opinión

Sin luz al final del túnel

Por: Enrique Vidal

Hace tres semanas titulamos nuestro comentario en este diario como un presagio de lo que ocurriría en Rusia: “El peor año de la selección peruana 2025” fue el título de ese artículo de opinión sobre el triste final: eliminados y penúltimos.

Con las dos derrotas ante Chile —último puesto de las eliminatorias sudamericanas— no cabe duda de que nuestra selección es la peor de esta parte del mundo. Perdimos de visita en octubre y esta semana en Sochi, jugando gran parte del partido con un jugador más.

En diciembre de 2018, una detención arbitraria contra Edwin Oviedo dejó la Federación Peruana de Fútbol en manos de su vicepresidente, Agustín Lozano. Y estando la selección virtualmente eliminada del Mundial, Lozano fue reelegido en agosto pasado por el 95 % de los votantes. Su mandato va hasta 2030, pero ni los peores resultados parecen moverlo del sillón privilegiado.

Tras los dos partidos en Rusia, queda claro que la mayoría de los convocados por Manuel Barreto no dieron la talla ante rivales de bajo nivel. Con una Liga1 de ínfima categoría, selecciones sub-15, sub-17 y sub20 últimas en Sudamérica, y gruesos errores dirigenciales, el panorama pinta muy mal.

Aquí también hay responsabilidad del aparato estatal: los diversos gobiernos han vivido de espaldas al deporte. No existe una política nacional que promueva el desarrollo de infraestructura deportiva ni que aliente la inversión privada. Centenares de adolescentes con talento se pierden en los colegios por la mezquindad estatal y la incapacidad de los dirigentes de turno.

Por eso, varias veces hemos dicho con ironía que la FPF debería instalar oficinas en Migraciones y la Reniec para captar a los hijos o nietos de peruanos en el exterior.

¿Puede un nuevo entrenador extranjero cambiar la situación actual de nuestro balompié? Sin jugadores de nivel competitivo internacional, poco o nada podrá lograr en el corto plazo. Hay que respetar la meritocracia en las convocatorias, no ofender los colores patrios para hacer favores o engordar el CV de tal o cual jugador.

Cuando vemos que clasifican al Mundial 2026 selecciones como Haití o Curazao, el malestar crece y la indignación también.

¿Se animará la generación Z a incluir en sus protestas la necesidad de un cambio radical en el fútbol?

Mañana domingo terminará el torneo y conoceremos al tercer equipo que descenderá y al segundo de la tabla acumulada. Se acaba el Clausura y quedarán los play-offs para la Copa Libertadores. Lo que no terminará es la crisis de nuestro fútbol.

Muchas gracias por su amable lectoría y comentarios digitales.

Bendiciones para todos.

(*) Director general de canal Sintonía Te Ve.

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