
El expresidente Pedro Castillo ha decidido iniciar una huelga de hambre en medio de su juicio oral, donde enfrenta acusaciones por rebelión, abuso de autoridad y grave alteración del orden público. Alega que dicho proceso está influenciado políticamente, declarando: “Contra el politizado juicio oral y su anunciada condena en mi contra por delitos de rebelión y otros que no he cometido, me declaro en huelga de hambre”.
En una carta emitida el 10 de marzo, Castillo enfatizó que la jueza responsable del caso habría expresado opiniones sesgadas en su contra y que el delito de rebelión ha sido malinterpretado. Esta posición de rechazo ha sido constante desde que inició el juicio. Durante una audiencia el 5 de marzo, el exmandatario calificó el proceso como “una pantomima”.
Además, cuestionó a la jueza Norma Carbajal, quien preside las audiencias, al señalar que ella adelantó un juicio previo al confirmar su detención preliminar.
Castillo argumentó que la jueza sostenía que el alzamiento de armas no necesariamente tiene que incluir violencia física, sugiriendo que podría manifestarse a través de medios psicológicos, un razonamiento que asocia con el enfoque de fiscales y jueces que lo han llevado hasta aquí de manera “ilegal”.