Opinión

Usar la democracia para petardearla

Por: Alberto Bajak

Creo que, para las elecciones futuras, debe existir un profundo reformateo de la democracia a nivel institucional. Es una alerta, nada más.

La democracia para preservarse, debe impedir para toda posibilidad la postulación de gente de bajo nivel moral que podría ingresar a las instancias más grandes del poder, con el objetivo de corromper o destruir las enclenques instituciones estatales que funcionan mediocremente en el Peru.

La democracia debe ser inteligente, visionaria, para establecer un republicanismo histórico y tradicional que lleve al Perú, a niveles de crecimiento real sin baches, sobresaltos o fracasadas copias de modelos comunistas que han naufragado a todas luces. Ello, implica reformas normativas solidas.

La tragedia quinquenal permanente, que nos aterra como Estado Nación, es la de apuntalar a la presidencia, sin ningún filtro ético, a cualquier individuo, sin partido, ni programa, ni mensaje, ni fundamentos morales y, una vez que asumen el gobierno, éstos puedan causar severas desgracias en la conducción gubernamental. El pretexto pre-eleccionario del engaño masivo es siempre el mismo: la demagogia, usando el estribillo de la transformación nacional.

En consecuencia, medio país tiembla ante la posibilidad de que un cocodrilo disfrazado de político sea el nuevo mandatario. Por ello, el país se paraliza en inversiones y negocios hasta no saber quién será el nuevo jefe de Estado.

Además, el Perú debe de evitar colocar en el Estado a rapiñeros que ni bien ingresan, miran por dónde se puede hurtar socavando los dineros nacionales.

Tenemos que implementar dentro de los organismos electorales mecanismos científicos y morales, para evitar por todas las instancias políticas que, bandidos, se transformen en presidentes utilizando la desfasada y anacrónica democracia electoral peruana. Esto, sin transgredir el derecho a la postulación y basándose en el cumplimiento de requisitos legales más inherentes y estrictos a dicha función.

El gran reto es discernir o identificar, a alguien, con ética y cualidades de estadista para gobernar. Y sentar las bases del desarrollo hacia el futuro. La democracia no puede ser petardeada desde dentro. Tarea complicada. Pero es el gran reto político constitucional de cara a la contemporaneidad.

(*) Analista político.

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