
Muchos criticamos a los presidentes de nuestro país. En realidad, últimamente hemos tenido lo peor de lo peor en la casa de Pizarro: Balcázar, Jerí, Boluarte, Castillo, Sagasti, Vizcarra, Humala, Toledo. Ciertamente, indefendibles.
El Congreso de la República, ni se diga. Salvo muy contadas excepciones, cada congresista es peor que el otro. Y qué decir de los gobernadores regionales y alcaldes provinciales y distritales, corrupción e ineptitud a más no poder.
¿Qué pasa en el Perú que todos sus presidentes terminan en la cárcel? Esa pregunta se hacen muchos periodistas y personas, en general, de muchos países de todo el mundo. Ciertamente, les falta preguntar por qué tantos gobernadores regionales y alcaldes también están presos o procesados por corrupción.
Sin embargo, antes de preguntar por nuestras autoridades políticas corruptas, habría que preguntarnos también cómo así llegaron al poder. ¿Quiénes los eligieron? Y la respuesta pura y dura es que nosotros los elegimos. Efectivamente, nosotros, los ciudadanos, somos los directamente responsables de haber elegido a autoridades tan corruptas e ineptas como las que tenemos.
Acabamos de pasar por la primera vuelta de las elecciones generales 2026 y, en breve, tendremos las elecciones regionales y municipales, también en 2026. O sea, dos elecciones políticas al hilo.
Entonces, primer rol ciudadano: elegir mejor.
Segundo rol ciudadano: hacer valer nuestros derechos civiles. Me refiero a que debemos denunciar con firmeza, y en altavoz, los chantajes y maltratos que recibimos frecuentemente de parte de algunos malos funcionarios del Estado. Incluso, debemos ser más firmes en denunciar a aquellos delincuentes que atentan contra nuestros derechos ciudadanos.
Ejemplo: los malos médicos que abandonan los hospitales públicos en horario de trabajo para atender en sus clínicas privadas. Los funcionarios municipales que chantajean a los empresarios con todo tipo de reglamentos y permisos absurdos. Los vándalos que bloquean carreteras y apedrean vehículos con niños que no tienen nada que ver en el asunto. Las mafias de los brevetes que pululan por todas las dependencias del Ministerio de Transportes y Comunicaciones y las Direcciones Regionales de dicho sector. Etc. A ese respecto, soy de la opinión de que estamos siendo muy mansos como ciudadanos.
Tercer rol ciudadano: evaluar y exigir buenos servicios públicos. Ejemplo: protestar por la falta de agua, limpieza pública y seguridad ciudadana. Y viceversa, reconocer y destacar la labor de los buenos funcionarios públicos, que los hay, aunque muchos no lo quieran reconocer.
Sin embargo, a este respecto no estamos haciendo ni lo uno ni lo otro. No protestamos por el clamoroso fracaso del Estado en cuanto a los servicios públicos que nos brinda tarde, mal y nunca. Y, lo que es peor, no estamos reconociendo y destacando la abnegada labor que nos brindan muchos excelentes funcionarios del Estado, quienes, a pesar de sus precarias remuneraciones y pésimas condiciones de trabajo, hacen todo lo posible para atendernos con dignidad y eficiencia.
Recapitulemos, de atrás para adelante, para cerrar con la clave para tener un mejor país y una mejor ciudadanía: (1) Evaluar y exigir buenos servicios públicos. (2) Hacer valer nuestros derechos ciudadanos. Y (3) Elegir mejor.
Recordemos lo que dijo al respecto el gran escritor y periodista británico George Orwell (1903-1950): “Un pueblo que elige corruptos, impostores, ladrones y traidores, no es víctima, es cómplice.” Así que al que le caiga el guante, que se lo chante. Me refiero, por supuesto, a nosotros los peruanos, yo incluido.
(*) Exgobernador regional de Ica
