¡Bicampeón!

Con una final definida por la gestión de los tiempos, la eficacia en áreas clave y la solidez mental en la tanda decisiva, el Paris Saint-Germain se coronó nuevamente campeón de la Champions League tras vencer 4-3 en penales al Arsenal, luego de un empate 1-1 en los 120 minutos. El inicio del partido mostró a un equipo inglés intenso, con presión alta y salidas rápidas. A los 5’, Kai Havertz aprovechó una desatención defensiva y definió con potencia dentro del área para el 1-0, obligando al PSG a reorganizar su salida y asumir mayor control del balón.
Tras el gol, el PSG intentó reaccionar con posesión, pero el Arsenal sostuvo un bloque medio compacto, cerrando espacios interiores. Entre los 15’ y 25’, los parisinos llegaron con aproximaciones sin profundidad, mientras los ingleses resistían y buscaban transiciones rápidas. El duelo se instaló en el mediocampo, con pocas ocasiones claras. PSG dominaba la posesión sin precisión en el último pase, y los ingleses apostaron por contraataques que no terminaban en remates peligrosos.
El ritmo se mantuvo parejo hasta los 61’, cuando una acción en el área terminó en penal tras falta sobre Kvaratskhelia. Dembélé convirtió a los 65’ para el 1-1, cambiando el desarrollo del partido y elevando la tensión. Desde el empate, ambos equipos ajustaron sus estructuras. Los franceses ganaron metros en campo rival, pero sin contundencia ofensiva. Arsenal respondió con ataques directos, aunque sin claridad en el último tercio. El desgaste físico comenzó a pesar. El tiempo extra fue cerrado y con pocas llegadas.
El cuadro parisino priorizó la posesión segura, mientras Arsenal buscó contragolpes sin éxito. En los penales, el PSG fue más efectivo y convirtió 4 de sus 5 remates. El Arsenal falló un disparo clave, que selló el 4-3 definitivo.
